Bruselas (Reuters) - El temor de que la fiebre aftosa pudo propagarse a través del Canal de la Mancha hacia Europa se acentuó ayer, comenzando en Alemania y Holanda la matanza preventiva de miles de animales importados de Gran Bretaña. Mientras una nueva crisis se cernía sobre el sector agropecuario, ya asediado por la enfermedad de las «vacas locas», los agricultores belgas chocaron con la policía antidisturbios en Bruselas antes de mantener conversaciones sobre la doble amenaza a la industria ganadera.
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En Francia, que importó unos 47.000 ovinos británicos en los últimos 30 días, el Ministerio de Agricultura dijo que estaba vigilando cualquier animal recientemente importado en busca de indicios de la enfermedad.
El ministro británico de Agricultura, Nick Brown, advirtió a la Comisión Europea de la posible propagación al territorio continental de Europa, después de que el domingo se estableció un nuevo caso de fiebre aftosa en reses de una granja del sudoeste de Inglaterra que había exportado ovinos. En el norte de Inglaterra, en la granja a la que se considera la fuente del brote, las llamas se elevaron mientras los restos de animales eran incinerados en una enorme hoguera de paja, durmientes de ferrocarril y carbón.