La avicultura brasileña es de vital importancia para su consumo interno y, además, coloca al país en segundo lugar como exportador mundial, detrás de Estados Unidos. La producción porcina también reviste gran importancia y muestra un nivel creciente.
Es sabido que, a partir de la globalización, el flujo de capitales ha adquirido un vértigo desconocido hasta entonces. La unificación del mundo se verifica de manera manifiesta en la velocidad de los flujos de capitales financieros. Pero también se advierte en los capitales en general.
En el mundo agrícola, específicamente, dada la similitud de la mayor parte de los costos de insumos y de los valores de arrendamiento, se vuelven patentes otras ventajas de Brasil respecto de la Argentina. La primera está referida al costo del crédito para la adquisición de maquinaria agrícola. La segunda proviene de la certidumbre acerca de la política impositiva, sobre todo, por la inexistencia de derechos de exportación (retenciones). La tercera corresponde al ambiente de negocios. La dirigencia política de Brasil aprecia y valora el espíritu de emprendimiento.
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