En primer lugar, hay que hacer un seguimiento estricto de la alimentación que se le da a nuestro ganado. Debería estar registrado en el DTA el sistema de explotación de esa hacienda que va a faena. Basta ver el bosteo en mercados, ferias o playas de frigoríficos para saber cómo es la crianza o engorde.
Esto tiene que tener un seguimiento estricto con la elaboración de balanceados; no sólo hay que controlar la evasión en este rubro, sino que debe hacerse un pormenorizado análisis sumario del alimento que se procesa.
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