Viena (EFE) - Los resultados analíticos definitivos que desmienten que un vacuno tiroles se hubiese visto afectado por el mal de la «vaca loca» alivió a las autoridades de Austria, que espera poder seguir al margen de la epidemia vacuna. «No puedo ocultar mi alivio tras conocer el resultado, que confirma la confianza depositada en el rendimiento y los esfuerzos de los ganaderos austríacos», señaló el ministro alpino de Agricultura, Wilhelm Molterer, en una rueda de prensa improvisada junto con su cole-ga de Sanidad, Herbert Haupt.
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La sospecha de infección de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) del animal, procedente de una pequeña granja de la localidad de Schattwald, se produjo tras su sacrificio la pasada semana en un matadero de Alemania, cuyas autoridades alertaron a las austríacas este domingo.
Mientras la primera prueba analítica no dio un resultado seguro, la segunda, efectuada en la Universidad de Tubinga, en Alemania, descartó definitivamente toda sospecha y confirmó que el animal se encontraba en perfecto estado de salud. A pesar de la falsa alarma y tras comprobar que las vacas austríacas continúan estando sanas, los titulares alpinos de Agricultura y Sanidad expresaron su satisfacción por la rapidez y eficacia con la que entró en funcionamiento el plan de emergencia elaborado en este país para un eventual caso de EEB.
«Las medidas de prevención de la epidemia animal funcionaron nada más que para apretar el botón», aseguró Haupt, quien comentó que, ante una sospecha similar a la de la vaca tirolesa, los responsables sanitarios actuarán de igual forma.
«La población debe saber que actuaremos consecuentemente para eliminar todo peligro de epidemia», aseguró el ministro de Sanidad, quien comentó que no se ocultará ni una sola sospecha, ya que «la transparencia no es necesaria, sino obligada».
Ambos ministros anunciaron ya este martes la creación de una nueva agencia de seguridad alimentaria, que concentrará las competencias y conocimientos en materia de producción de alimentos y calidad segura.
La nueva agencia, en la que trabajarán hasta 700 funcionarios de los dos ministerios, posibilitará el control total y absoluto de los alimentos en este país desde su lugar de producción hasta los mostradores de los comercios. El comisario europeo de Agricultura, el austríaco Franz Fischler, advirtió contra un prematuro relajamiento del control tras el desmentido de la posible enfermedad de la res tirolesa. «Es necesario abandonar todo prejuicio que parte de un solo caso. El riesgo ni aumentó ni se ha reducido», dijo Fischler, quien no ocultó su pesimismo al afirmar que hay que contar todavía con la posibilidad de que en Austria se dé un caso de EEB.
Mientras tanto, los agricultores y ganaderos austríacos reclaman a su gobierno ayudas inmediatas para quienes eventualmente se vean afectados por el mal de la «vaca locas y exigen un control exhaustivo de los piensos que se utilizan para alimentar a las reses, no sólo en las granjas, sino también en las propias fábricas.