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17 de enero 2011 - 23:37

A pura garra, Nalbandian derrotó a Hewitt

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Nalbandian fue más que Hewitt.
El argentino David Nalbandian, amarrado a un partido épico de casi cinco horas de duración, sobrevivió a dos puntos de partido que tuvo su rival para terminar con las expectativas del ídolo local Lleyton Hewitt, al que despidió en la primera ronda del Grand Slam inicial del curso (3-6, 6-4, 3-6, 7-6(1) y 9-7), y profundizar en la herida australiana.

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La lucha fue una batalla sin tregua entre dos jugadores amarrados al torneo. Tras cuatro horas y 48 minutos, Nalbandian se sobrepuso a todas las adversidades. Al aliento que el público proporcionó a su rival. Y a las amenazas físicas que a última hora ponían en evidencia su supervivencia en el Abierto.

Es Hewitt el último superviviente del glorioso tenis oceánico. Representa el de Adelaida los últimos triunfos de un deporte que llenó de gloria a Australia. Pero que últimamente carece de referentes.

Viene Nalbandian buscando su rumbo de nuevo. Superados sus contratiempos físicos, frecuentes en el último año que le han restado continuidad, aunó la fe a su enorme talento. Los numerosos errores cometidos (83) le dificultaron la tarea. Tuvo que recurrir a la garra. Ejecutar una gesta.

El tenista de Córdoba, de la misma edad que su adversario (29) tiene su tope en las semifinales del 2006 en sus ocho participaciones en el primer Grand Slam del curso. Se lo perdió el pasado ejercicio. Lesionado. Y en el 2009 se quedó fuera en segunda ronda.

Nalbandian se medirá ahora al lituano Richard Berarnkis, verdugo de otro local. Marinko Matosevic, invitado del torneo, que cayó por 6-4, 6-2 y 7-5.

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