Nadie podrá explicar con palabras un momento como este. Pero Matías Almeyda no pudo contener la emoción y sus lágrimas exteriorizaron sus sentimientos.
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Cuando el capitán de River, Leonardo Ponzio, abrió el marcador ante Arsenal e inmediatamente corrió a dedicárselo al técnico, todo el equipo fue con él. Y se fundieron en un gran abrazo formando una montaña cuya base, lejos de desmoronarse como pareció durante la semana, se hizo más fuerte: allí estaba Almeyda.
Los jugadores de River le demostraron todo su apoyo al técnico de la mejor manera: ganando. Pero ese festejo de Ponzio fue el inicio de una tarde soñada y un claro mensaje para un entrenador que no pudo evitar las lágrimas de emoción.
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