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16 de junio 2008 - 00:00

Argentina logró un agónico empate y dejó muchas dudas

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Rodrigo Palacio "salvó" a la Selección: entró faltando pocos minutos y en el último segundo de juego marcó el empate.
Argentina «salvó la ropa» en el último segundo de juego, en un partido donde no jugó bien ni individual ni colectivamente y nunca pudo superar el ordenado planteo ofensivo de Ecuador.

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Alfio Basile puso un esquema con tres defensores, cuatro mediocampistas, un enlace y dos delanteros con la intención de manejar la pelota desde su campo con la prolijidad de Mascherano y la fineza de Juan Sebastián Verón y desequilibrar con el talento de Riquelme y la habilidad de los «bajitos»

Messi y Agüero. Eso, en teoría, parecía un planteo potable y saludable, pero nunca encontró circuito de juego porque Riquelme estuvo ausente sin aviso, Maxi Rodríguez al ser derecho y jugar por izquierda terminaba cerrándose y chocando con compañeros y rivales y Agüero y Messi, bien marcados, nunca pudieron hacer pesar su habilidad en velocidad.

El único que respondió a las expectativas fue Verón, que con cuatro o cinco toques precisos de más de 20 metros le mostró el camino a sus compañeros.

Por el otro lado, Ecuador fue un equipo prolijo, que se defendió con la pelota y trató de jugar lo más lejos posible de su arquero Cevallos.

Tuvo en Valencia y Guerrón a sus dos puntos más altos, y cuando se juntaron por derecha le crearon muchas dificultades a la defensa argentina. Nunca intentaron tirar pelotazos y sólo en los últimos 15 minutos sus defensores rechazaron la pelota sin destino, en el resto del partido siempre intentaron jugarla y buscar al compañero más libre.

Los ecuatorianos prácticamente no atacaron, pero siempre estuvieron más cerca de Abbondanzieri que de Cevallos, gracias a una muy buena presión de los mediocampistas.

En el segundo tiempo, Basile-intentó cambiar el esquema, entró Gago por el inoperante Maxi Rodríguez, bajó Zanetti a su posición habitual de lateral y Verón se juntó a Riquelme en un doble enlace. Fueron 10 minutos en donde parecía que podía llegar la apertura del marcado, hasta que Ecuador afinó las marcas en la mitad de la cancha y volvió a neutralizar al rival.

La lesión de Maschera no hizo que Basile volviera a variar el esquema y pusiera a Julio Cruz, con el que ganó mucho poder ofensivo, ya que tuvo una referencia en el área, en donde apoyarse Messi y Agüero.

Ecuador se encontró con un gol de una manera inesperada gracias a un gran remate de Patricio Urrutia, desde afuera del área, que se clavó a espaldas de Abbondanzieri.

A partir de allí, Argentina se desesperó buscando el empate, atacó con mucho desorden y mucha enjundia, tuvo tres situaciones de gol claras, especialmenteuna desperdiciaba por Agüero, pero parecía que el empate no iba a llegar y que se iba a romper un invicto en eliminatorias de 15 años sin perder de local y 30 partidos desde aquel fatídico 0-5 ante Colombia, donde precisamente Basile era el técnico.

Cuando el correcto árbitroboliviano René Ortubé dio 4 minutos de adicional, Basile puso a Palacio por el lesionado Verón y fue justamente el delantero de Boca quien aprovechando un pase de Agüero con la cabeza venció la resistencia de Cevallos, que pudo amortiguar el remate, pero no impedir el gol.

Argentina logró un empate que no cambia para nada su situación en la tabla, pero su actuación generó muchas dudas a tan sólo dos días de jugar en Belo Horizonte ante Brasil.

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