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Es verdad que la victoria fue justa -y hasta pudo ser más amplia-, pero también lo es decir que le costó demasiado, a tal punto que el gol de la victoria llegó cuando apenas quedaban 3 minutos para el final.
Fue un típico partido de Copa, con un clima nervioso que bajaba de las tribunas locales y contagiaba a los jugadores. Banfield sintió esa presión y comenzó jugando a puro vértigo, sin pensar y sin pausa; con poca participación de Andrizzi.
En frente tuvo a un equipo peruano sólido, muy bien estructurado y formado con jugadores experimentados que, hasta el gol de Cervera -la figura de la cancha-le había controlado el partido. Pero quedó dicho, bastó que Cervera convirtiera el primero de Banfield para que el equipo argentino se tranquilizara y dominase a su rival a voluntad, que sólo atinaba a llegar con alguna pelota detenida.
Con el ingreso de Olcese, Alianza logró emparejar las acciones y lograr la igualdad. Sin embargo, Julio Falcioni hizo ingresar a Diego Ceballos, quien con un cabezazo le dio el triunfo histórico a Banfield.
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