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29 de septiembre 2003 - 00:00

Boca está cerca de tocar la perfección

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La fórmula que propone Carlos Bianchi siempre es simple: una línea de cuatro que tiene como primera obligación defender y, si puede proyectarse, lo hará en el momento preciso y cuando las circunstancias lo permitan. Cuatro volantes con la misma premisa: primero recuperar la pelota y después (si se puede) ayudar a los delanteros.
Arriba, dos atacantes muy veloces que siempre están atentos para picar a los sectores donde los defensores intenten meter la pelota o cuando en la zona media se corte alguna jugada, ya sea por marca pegajosa o por anticipo a los defensores rivales.

Lo que mejor maneja este equipo es la temperatura del partido. Sabe cuándo tiene que atacar y cuándo defenderse, cuándo apretar el acelerador y cuándo pisar el freno. Tiene un caudillo en cada línea que ordena a sus compañeros y -por sobre todas las cosas-sabe explotar cualquier resquicio que brinde posibilidades de gol. No las desperdicia y después especula con la desesperación del rival.

Hasta aquí, puede parecer que Racing no jugó. Todo lo contrario: intentó «quitarle la pelota» y manejarla con la habilidad de Romero y de Mirosevic. Fue audaz, arriesgándose a cambiar ataque por ataque y tuvo un par de oportunidades para ponerse en ventaja que Abbondanzieri frustró. Boca también tuvo sus chances, apoyado en la velocidad de Iarley y de Tevez, que eran incontenibles para la lentitud demostrada por Orozco y por Ubeda. Sin embargo, el primer gol llegó en una jugada con tres rebotes y al filo de una posible posición adelantada: Iarley tocó la pelota a ras de piso y puso el desnivel. Habrá que reconocer que en este caso la casualidad estuvo por encima de la estrategia y de la calidad individual. Ese gol, sobre el final del primer tiempo, le dio la oportunidad a Boca de jugar de la manera que más le gusta: el contraataque. Con un Tevez imparable y un Iarley muy inspirado, definió el partido. Racing quiso reaccionar, pero, después del penal que Abbondanzieri le atajó a Mirosevic, se dio por vencido.

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