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La clave estuvo en la marca a Tevez, con Gastón Aguirre pegado a él y Bermúdez dos metros atrás. Nunca lo perdieron de vista, y el mejor delantero actual del fútbol argentino no tuvo casi gravitación en el partido.
La otra fue la presión permanente en la mitad de la cancha con un muy buen trabajo de Rosada y, especialmente, de Guiñazú. Newell's no atacó más que Boca; al contrario, tuvo menos llegadas, pero supo aprovechar los errores defensivos de su rival en los centros para derrotarlo con un gol de cabeza de Silvani y después retrasó sus líneas dejándole la iniciativa y buscando espacios para el contraataque.
Boca luchó con todas sus armas en busca del empate y tuvo dos situaciones claras (una de Donnet y otra de Tevez) que Palos conjuró con eficiencia. Newell's jugó demasiado tiempo en su campo y se afirmó en la seguridad de su defensa, pero corrió demasiados riesgos, porque un error le hubiera costado muy caro.
Sin embargo, terminó ganando el partido y le abrió la puerta a la ilusión de varios equipos que creían que el título de campeón ya estaba definido.
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