El domingo, los amotinados asesinaron a balazos a uno de los 22 rehenes que retenían, un guardia penitenciario. En su mayoría, los cadáveres de los presos ejecutados estaban mutilados o quemados, y
Anoche, la situación continuaba tensa tanto dentro como fuera de la prisión, donde están encarceladas unas 900 personas, aunque su capacidad es para 500 presos. Brasil cuenta con 211.953 presos para una capacidad carcelaria de 155.979 lugares, según cifras oficiales. Una rebelión ocurre cada 36 horas en las cárceles brasileñas, según la Iglesia Católica.
Los familiares de los presos, desesperados por la falta de identificación de los muertos, intentaroninvadir en la mañana de ayer una escuela lindera con la cárcel para comunicarse con los detenidos. Fuerzas del batallón de choque de la policía militar impidieron la invasión de la escuela.
La rebelión estalló el sábado de mañana, después de que 14 detenidos lograran huir, ayudados por una veintena de cómplices que atacaron a balazos a los guardias desde el exterior de la prisión. Tres fugitivos fueron recapturados. Los que no lograron huir tomaron a 24 guardias penitenciarios y policías militarizados como rehenes. Tras nerviosas negociaciones que incluyeron la mediación de líderes religiosos, los presos comenzaron a liberar a los 21 rehenes. Las autoridades carcelarias y del estado de Rio, acompañadas por el pastor mediador, ingresaron en el presidio y descubrieron la masacre, perpetrada por los presos del Comando Rojo.
Además del Comando Rojo y el Tercer Comando, nacidos ambos en la década del '70 con aspiraciones políticas, actualmente existe una tercera organización criminal, los Amigos de los Amigos (ADA), que cuenta en sus filas con ex militares y ex policías.
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