De nada valió que el Comité de Seguridad Deportivo haya dispuesto 980 efectivos policiales para brindar protección a los hinchas de Racing y de Belgrano que fueron a presenciar el domingo el partido desquite por la promoción en el Cilindro de Avellaneda.
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Una vez más, un ineficienteoperativo de seguridad terminó generando mayores disturbios, caos y hasta el cobro de la vida de un espectador.
Inexplicablemente, la policía bonaerense armó un cordón humano en la bandeja inferior de la platea que da al pasaje Corbatta impidiendo el ingreso inevitable de la gente que había abonado su entrada y que pugnaba por ocupar un lugar para ver el encuentro.
Como consecuencia del desborde, comenzó la provocación de la Policía hacia la gente, quien fue empujada y atacada con bastonazos. En medio de ese tumulto, minutos antes de comenzar el encuentro, cayó desmayada una persona de unos 65 años, de apellido Ulloa, que posteriormente murió en el hospital Fiorito como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
Anoche tanto la Comisaría 1° de Avellaneda, como la Departamental de Lanús no tenían conocimiento de la muerte del espectador, demostrando una vez más la inoperancia de los operativos policiales y de la fragilidad del sistema de seguridad de la provincia de Buenos Aires.
La gestión de Carlos Stornelli al frente de la seguridad de la provincia sumó una nueva mancha, ya que la impericia policial transformó lo que debió ser una fiesta futbolística en un hecho luctuoso.
Este hecho que en principio pasó inadvertido, generó posteriormente en la búsqueda de testigos para que no quede impune y que los responsables de la seguridad de la provincia de Buenos Aires terminen pagando judicialmente por eso.
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