16 de mayo 2010 - 19:59

Calderón, el gran acierto de Borghi

Sueño. José Luis Calderón se retiró como todo futbolista sueña: siendo campeón y titular.
Sueño. José Luis Calderón se retiró como todo futbolista sueña: siendo campeón y titular.
Cuando de un día para el otro José Luis Calderón abandonó el fútbol sin que nadie entendiera bien el motivo de su decisión a pocas semanas de enfrentar a Barcelona en Abu Dhabi por el Mundial de Clubes, Claudio Borghi ya lo tenía en sus planes para armar su Argentinos Juniors que luego se coronaría campeón.

Ya retirado de la actividad, el ex delantero de Estudiantes, se reunió con el entrenador de Argentinos que lo convenció de que siguiera seis meses más para retirarse gritando goles como su carrera lo merecía.

Fue así como Calderón llegó al club de La Paternal, con el objetivo de retirarse jugando y festejando goles. El tiempo le dio la razón a Borghi ya que Caldera no solo gritó goles (marcó 3 en total) en el Clausura, sino que además consiguió el tan ansiado festejo de campeón. Y para agregar una perlita más, nada más y nada menos que en un mano a mano ante Estudiantes, el club del cual es hincha.

Cuando algunos no creyeron en él, Borghi sí lo hizo, lo llamó, lo convenció y le dio la titularidad en el equipo campeón del fútbol argentino. Por eso, entre todos sus aciertos, el de traer a José Luis Calderón fue el más preponderante del semestre para el entrenador de Argentinos Juniors.

"Siempre le voy a estar agradecido a Argentinos y a su técnico por la posibilidad que me dieron. Me convencí de que mi carrera tenía que terminar de otra manera. Pero uno tiene que dejar el fútbol y no que el fútbol lo deje a uno", remarcó Calderón, al admitir que, ahora sí, tras la conquista del Clausura, deja de ser un futbolista.

Nacido en Ensenada, Calderón comenzó su carrera como jugador en Defensores de Cambaceres, y luego fue transferido a Estudiantes, club del que es ferviente hincha y al que, paradójicamente, despojaría de un título.

En Estudiantes conoció el amargo sabor del descenso y el regreso a la máxima categoría en 1995, y luego mudó sus goles a Independiente, jugó un puñado de partidos en el italiano Napoli y también militó América y Atlas de México, para luego regresar a la Argentina.

A su vuelta, alternó entre Independiente, Arsenal de Sarandí, con el que obtuvo la Copa Sudamericana 2007, y Estudiantes, donde festejó el título del Apertura 2006 y la Copa Libertadores de América 2009.

Con más de 280 goles en dos décadas, Calderón volvió al fútbol sin la pólvora de otros tiempos pero con experiencia y calidad para manejar el juego del equipo, tal como lo pidió Borghi en una tarea más sacrificada pero no menos importante, que le permite despedirse con toda la gloria a cuestas.

Ahora sí Calderón se puede retirar tranquilo. No por haber sido campeón, sino por haberlo hecho de la manera que se lo merecía. Jugando y, sobre todas las cosas, siendo ovacionado por todos.

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