1 de noviembre 2005 - 00:00

Con 2 goles de Cruz el Inter logró triunfo agónico

Julio Cruz
Julio Cruz
El argentino Julio "Jardinero" Cruz, uno de los más rentables suplentes en la historia del Inter y que sería titular en otros lares, con dos tantos en el último cuarto de hora, resolvió las miserias de juego de su equipo y le dio un importante triunfo casero ante el Oporto (2-1), en un partido donde el conjunto portugués mereció más.

Julio Cruz jugó sólo la última media hora, salió por un triste Adriano y con su equipo perdiendo.

Y se fue dando el triunfo a su equipo y manteniéndole en un liderato (9 puntos) que parecía escaparse y, con ello, complicarse notoriamente su clasificación en un grupo, desde luego, nada temible.

Se esperaba de salida un Inter ambicioso, escocido con el recuerdo del 0-2 recibido en su visita al Porto, en la anterior jornada, así como de unos últimos resultados poco favorables en el campeonato italiano.

Y un conjunto portugués temeroso y a la espera.

No fue así. Y es que apareció un Porto bien plantado, dominante, con ambición de balón, muy atento y excelentes ayudas entre líneas.

De esta forma ahogó a un rival en estado de confusión y sin ideas; algo alarmante si se tiene en cuenta que jugó con dos teóricos cerebros como son el argentino Juan Sebastián Verón y el chileno David Pizarro, que fue preferido por su técnico a un "tocado" Esteban Cambiasso.

Pero Verón y Pizarro volvieron a evidenciar que juntos se estorban, que uno le quita espacio al otro y con ello el Inter pierde a los dos.

Desde luego, es uno de los misterios aún no resueltos por el técnico Roberto Mancini.

También estuvo perdido el portugués ex-madridista Luis Figo, que nunca pudo superar en la banda a su marcador; lo que tampoco supo hacer el camerunés Wome en el otro lateral.

El Porto, en cambio, fue todo orden, movilidad, toque y apoyos.

Y además encontró al primer cuarto de hora el favorable 0-1, en un impresionante zapatazo con la zurda, desde una treintena de metros, en un saque directo de falta de Hugo Almeida que alojó el esférico en la escuadra de la meta defendida por el brasileño Julio César.

A falta de juego y creación, el Inter intentó buscar a sus puntas Adriano y Martins con balones largos verticales; pero ello no trajo más que el control de una firme defensa portuguesa, que apenas pasó más susto en la primera mitad que un remate de cabeza de Adriano fuera, tras saque de esquina.

El partido de Adriano era especialmente esperado, pues había prometido hacerse perdonar sobre el terreno de juego de sus últimos retrasos al regresar a la disciplina de su club, que tan mal han sentado a sus compañeros interistas.

Y al brasileño se le vio voluntarioso, con ganas, mostrándose y bajando a por el balón; pero también que, sea por lo que sea, no está fresco mentalmente.

Lo pagó Adriano al ser sustituido a la hora de juego por el argentino Julio "Jardinero" Cruz.

Mancini, al ver que su equipo seguía sin despertar, se fiaba a la conexión argentina, pues poco antes había decidido dar entrada a Cambiasso, pese a sus molestias físicas, por Wome.

No pudo salirle mejor.

El Inter, con Figo ya en la banda izquierda, empujó.

Pudo llegar la igualada en el minuto 58 si Víto Bahía no se opone con tino a Martins.
Pero seguía en desventaja.

Y, a falta de juego, como es demasiado habitual en el equipo interista, volvió a apelar al físico, a la garra y a colgar balones al área; más evidente tras la entrada de Mihjalovic para que enviara al área desde donde fuese y buscase el gol con sus peligrosos saques de falta.

Pero la defensa del Porto siguió firme y sin nervios.

Salvo en una ingenua acción de Pedro Emanuel, casi en la línea horizontal del área, donde en un balón suelto la picardía de Pizarro provocó un penalti.

En la disputa tocó antes el balón, lo justo para recibir, después, la patada fuera de tiempo del portugués.

El tan claro como ingenuo penalti fue transformado por Julio Cruz, y estableció el 1-1 (m.75) y reabrió el partido para un Inter que ya apabulló al Oporto.

Pudo llegar el 2-1 tan sólo tres minutos después, pero lo evitó Vítor Bahía con una excelente parada a saque de falta de Mihajlovic.

El segundo gol interista estaba en el aire. Llegó en el minuto 81, en un preciso remate de cabeza de Julio Cruz, tras un saque de esquina de Mihjalovic.

Ahí acabó todo, pues ya el Inter se limitó a controlar los desesperados ataques de un Porto que había visto escapar una excelente ocasión no sólo para salir de la posición de colista sino, sobre todo, para optar a la clasificación.

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