ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

3 de octubre 2012 - 00:00

Con dos asistencias de Messi, Barcelona ganó en Portugal

ver más
Lionel Messi, otra vez figura. Si no hace los goles, los hace hacer.
Dos asistencias de Lionel Messi, que habilitó al chileno Alexis Sánchez a los 6 minutos y a Cesc Fábregas a los 55, sirvieron para que Barcelona derrotara a Benfica en su estadio (0-2) y se abra camino hacia los octavos de final de la Liga de Campeones.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Cinco días antes de medirse a Real Madrid en el clásico de la Liga española, los azulgrana, que ya suman su séptima consecutiva, se colocan líderes del grupo G, con dos puntos más que Celtic de Glasgow, que escaló al segundo puesto al vencer 3-2 a Spartak de Moscú.

La lesión de Carles Puyol y la expulsión por roja directa de Sergio Busquets empañaron la importante y merecida victoria de los catalanes, que exhibieron servicios mínimos en la primera parte, pero mejoraron en la segunda.

Como siempre, el juego de Barcelona se basó en su habitual posesión para desesperar a su rival y, como novedad, introdujo el recurso de pases largos en busca de las espaldas de los defensores locales.

El fútbol enhebrado de los catalanes resultó efectivo en un santiamén. Una subida de Jordi Alba propició una punzante pared con Messi, cuyo centro al corazón del área lo recibió el chileno para abrir el marcador.

El conjunto catalán había logrado lo que más le había costado en los últimos encuentros: marcar en la primera parte. El gol, que supuestamente le debía de aportar la tranquilidad.

Benfica, que presentó un bloque muy compacto en apenas 25 metros, apretó en la presión y supo buscar los espacios a la defensa visitante.

En una recuperación de pelota -celebradas en La Luz casi como un tanto de los locales-, el brasileño Bruno César probó a Víctor Valdés antes de que Nicolás Gaitán demostrase el poder de su zurda.

Una asistencia del ex Boca Juniors dejó al brasileño Lima en un mano a mano ante Valdés, que desbarató el disparo con las piernas.

Barcelona no estaba cómodo y optó por el recurso del pase en largo, denostado en un equipo que privilegia la posesión larga y los pases en corto.

En una de las ocasiones más francas, Xavi Hernández descubrió a Sánchez entre la defensa de Benfica, pero el chileno remató por encima del travesaño.

El propio Sánchez, autor del gol 800 de Barcelona en la Liga de Campeones, intervino en otro de los acercamientos más claros. Un centro suyo lo remató fuerte y raso Pedro, pero el arquero brasileño Artur le negó el gol.

Los locales perdieron fulgor en el último tramo del primer periodo. Un fallo de Artur y un despiste defensivo de Eduardo Salvio estuvo cerca de costarle otro tanto a Benfica, que ya solo creaba peligro de pelota parada.

El omnipresente Sánchez regresó al primer plano después del intervalo. Recogió un pase de Fábregas y remató desviado a la derecha de Artur.

Benfica, ya con el mediocampista portugués Carlos Martins en cancha, se recogió en su campo arrastrado por la mayor intensidad de Barcelona. Por ese entonces, el serbio Matic y Ezequiel Garay se mantenían como baluartes del equipo.

A los 55 minutos, Messi regaló su enésima genialidad. Recibió en el centro del campo, efectuó su imparable slalom, se libró de la marca de al menos tres rivales y abrió a la derecha, donde Fábregas definió con calma.

Los locales, empujados por su incansable hinchada, intentaron responder con un disparo lejano de Salvio que contuvo sin inconvenientes Víctor Valdés, y con acciones de pelota parada.

El ingreso de Pablo Aimar, ídolo confeso del propio Messi, agitó por instantes el mustio ataque encarnado, pero el efecto se desvaneció en cuanto Barcelona hizo alarde de su dominio del toque y la pelota sin parar.

Los catalanes se aferraron a su típico juego de triangulaciones y desmarques a dos toques y el partido se terminó allí, aunque el juego continuaba. Messi, en su versión solidaria, inyectó otro soberbio pase de primera a Pedro antes de cabecear llovido un centro Jordi Alba, bien defendido por Artur.

A las genialidades del argentino se unió el talento de Andrés Iniesta, que jugó cerca de 20 minutos y desplegó su excelsa técnica y su capacidad de hacer jugar a los demás.

A quince minutos del final, la lesión de Puyol estropeó la noche tranquila de Barcelona. En un centro, cayó con todo el peso de su cuerpo sobre su brazo izquierdo y sufrió la luxación del codo, su tercera lesión en los últimos meses.

La expulsión de Busquets, por supuesta agresión, a falta de tres minutos del final fue otra mala noticia para los españoles que tomaron la cima del grupo G con puntaje ideal sobre dos partidos jugados.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias