En una Bombonera colmada como en las mejores épocas, los hinchas de Boca se desahogaron y gritaron "campeón" después de cuatro años de sequía en el torneo local.
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Desde bien temprano los seguidores del club de la ribera llegaron en buen número al estadio Alberto J. Armando, aunque el ingreso fue desordenado y se produjeron algunos incidentes y corridas.
En ese sentido, el operativo policial, con 1.200 efectivos, no estuvo a la altura, varios accesos quedaron sin custodia y muchas personas sin abonos, carnets ni tickets lograron entrar a la cancha.
Pasado el mal trago, los hinchas "xeneizes" alentaron a sus futbolistas desde el minuto uno y explotaron cuando se enteraron, a los 23 minutos del primer tiempo, que Banfield le ganaba a Rosario Central, facilitando la consagración.
El gol de Fabián Monzón, sobre el cierre del primer tiempo, hizo que el campeonato ya pareciera asegurado, por lo que los cánticos con la palabra "campeón" ya eran los más escuchados en las tribunas de la Bombonera.
Además, el principal destinatario de los agradecimientos fue Carlos Tevez, también el jugador más aplaudido cuando la voz del estadio dio cuenta de la formación.
"Que de la mano de Carlos Tevez todos la vuelta vamos a dar", fue la canción más escuchada de la noche, además las clásicas cargadas a River, recordando el descenso del clásico rival.
La política también estuvo presente. A poco más de un mes de las elecciones -serán el 6 de diciembre- pasacalles con los nombres de los candidatos, volantes con las propuestas y hasta porciones de pizza gratis, que repartían promotoras de un aspirante a la presidencia, estuvieron a la orden del día.
En cuanto a los festejos, los futbolistas locales exhibieron la copa entregada por uno de los sponsors y luego iniciaron una lenta vuelta olímpica, coronada por fuegos artificiales.
Casi de inmediato, miles de hinchas emprendieron la partida rumbo al Obelisco, epicentro de los festejos futboleros de la ciudad. Una multitud de camisetas de Boca, caminando, en transporte público o en auto desfilaron pos San Telmo hacia la gran esquina de Buenos Aires.
Ante la llegada de la multitud, las dos arterias quedaron cortadas al tránsito y con el transcurso de las horas se multiplicaban los hinchas "xeneizes" en el epicentro neurálgico de los festejos del fútbol argentino.
Teniendo en cuenta este panorama, desde muy temprano la Policía Federal dispuso un operativo de prevención en el centro porteño con carros hidrantes y celulares circulando por toda la ciudad.
Previo al paso al Obelisco, muchos parciales hicieron una pasada por la Plaza de Mayo, y colmaron también las dos grandes arterias que confluyen en ella, las diagonales Sur y Norte.
Familias, hombres y mujeres de todas las edades, fueron los protagonistas de los festejos, quienes dieron rienda suelta su felicidad por la obtención de un título que se hizo esperar cuatro años.
Asimismo, como sucede ante cada consagración, los hinchas de Boca recordaron a River, y su caída al descenso en 2011. "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta se fue a la B", cantaban al unísono los parciales.
Los festejos por el título de Boca, se hicieron sentir en varios barrios de la Capital Federal, como así también en las principales ciudades del país, como Córdoba, Tucumán, Mendoza, Mar del Plata, Tucumán, Salta, Jujuy, Corrientes, Paraná, Santiago del Estero, San Juan, Bahía Blanca, entre otros puntos del territorio nacional.
En un lugar donde en otras ocasiones los fanáticos "xeneizes" provocaron serios incidentes, esta vez todo transcurrió entre cantos y alegría hasta bien entrada la noche. Por ahora lo importante era hermanarse en el grito de campeón.
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