Lewis Hamilton siguió hoy acelerando, luego de lograr el mejor tiempo en los ensayos libres del Gran Premio de Fórmula 1, guió de modo temerario en el centro de Melbourn, la policía lo detuvo y le secuestró el auto.
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Luego de una fiesta promocional en un lujoso local de la ciudad australiana en la noche del viernes, Hamilton se puso a la guía de su berlina Mercedes 30E color gris y en plena vía pública hizo una alocada exhibición.
Estupefactos, peatones y automovilistas contemplaron las peligrosas maniobras que Hamilton efectuó en las céntricascalles Fitzroy y Lakeside Drive, con frenadas y chillidos de neumáticos, trompos y violentas aceleraciones, que en la jerga automovilística se llaman "burnout".
Alarmado, un ciudadano inglés de 25 años, residente en Suiza, llamó a la policía, que arribó con una patrulla y sus sirenas a pleno y puso fin a la peligrosa exhibición el ex campeón del mundo La policía secuestró el automóvil a Hamilton e invitó amablemente a su conductor a la comisaría más cercana.
"Hamilton se mostró ampliamente colaborador y no se encontraba en estado de ebriedad", afirmó una fuente policial, que precisó que se le labró un acta por "uso impropio" del vehículo, a lo que seguirá una multa suculenta.
"Es verdad estaba conduciendo de una manera alocada y, como resultado, fui parado por la policía", admitió el piloto.
"Lo que hice fue una idiotez y quiero pedir disculpas", acotó ante periodistas al final de un día agitado, en el que por la tarde había logrado el mejor tiempo en los ensayos libres, de cara al Gran Premio de Australia del domingo.
El piloto británico de McLaren ya había sufrido un episodio similar en Francia en 2007, lo que le valió un castigo económico y la quita del permiso de conducir en ese país durante un mes.
La policía francesa lo había detenido cuando guiaba a 220 kilómetros por hora en una ruta.
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