El Argentina Open mantiene su status en un circuito adverso para torneos chicos
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El torneo porteño se ubica en la media de premios entregados e incrementó el nivel de los sponsors, aunque le falta un auspiciante principal. Sus cuadros superan a la gran mayoría de los 250.
Tras la partida de una compañía de telefonía celular que le daba nombre, el torneo sufrió algunas bajas de patrocinadores. Actualmente cuenta con varios inversores del estado más compañías de primera línea mundial como Axion, Peugeot, Emirates, American Express y Wilson, entre varios más y cada uno con diferentes categorías.
• Región
Pero Buenos Aires no es el único torneo de la región. Sí es tal vez uno de los más estables y continuos. A lo largo de los últimos años, las citas latinas fueron cambiando de escenario, reemplazando unas a otras y vendiendo sus locaciones. Así, actualmente existe Quito en el inicio, el Argentina Open, el ATP 500 de Río de Janeiro y finalmente el Brasil Open en San Pablo.
San Pablo, Brasil.El campeonato ecuatoriano tomó el lugar del histórico torneo de Chile (alternaban Santiago y Viña del Mar). Por ser el primero de la gira, suele tener cuadros más discretos, más allá de que muchos jugadores realizan un plan específico en donde una ciudad arrastra a la otra. Su bolsa total de premios es de poco más de u$s 560 mil, y cuenta con patrocinadores como Seguros Sucre, Juan Valdez Café, Powerade y entidades estatales, como el Banco Guayaquil.
Por su parte, San Pablo es el último de la etapa sudamericana y tomó la posta de Costa do Sauipe, manteniendo el nombre de Brasil Open. Es el único campeonato que se juega sobre polvo bajo techo. Aunque está al final, se nutre de los nombres estelares que lleva Río de Janeiro. Reparte u$s 582 mil, y entre sus muchas marcas figuran Vivo (subsidiaria de Telefónica), Banco do Brasil, Mapfre, Ernst Young y algunas compartidas con Buenos Aires: Peugeot, Emirates, Fila, Marriott.
Con cuadros muy similares a los de "nuestro" campeonato, el ATP paulista tiene el honor de contar con dos N°1 en su historia, y ambos dos veces campeones: Nadal y Kuerten. Además, vio desfilar figuras del tamaño de Carlos Moya, David Nalbandian, Gastón Gaudio y Juan Carlos Ferrero.
• Escala mundial
Pero los torneos de 250 puntos no se terminan en el cono sur. En total son 40, repartidos 22 en Europa, siete en América del Norte, cuatro en Asia, tres en Oceanía y sólo uno en África, siendo el único de todas las categorías que se disputa en la región. Además, se disputan sobre todas las superficies que tiene habilitado el circuito.
La gran referencia es Doha. Con Exxon Mobil (la antigua Standard Oil) como title sponsor, la cita de Qatar es la más poderosa de la categoría. Qatar Airways, Rolex, el representante local de BMW y varias empresas locales más, aportan un poderío económico que le permite destinar más de 1,3 millones de dólares en premios para los 32 jugadores que compiten (usualmente son 28).
Doha, Qatar¿Este sustento monetario se traduce en figuras? Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray y decenas de nombres ilustres más se anotan anualmente en la cita que abre la temporada.
El resto de los 250 de Asia comparten una singularidad: demostrar la fuerza financiera de la región. Así, los torneos de esta categoría que se disputan en China entregan un premio mayor que Buenos Aires. Chengdu ofrece un paquete final de más de u$s 1,1 millones y Shenzhen u$s 760.300.
América del Norte y Europa se reparten los campeonatos con más trascendencia, algunos por historia y otros por fuerza del dinero. Así, México alberga a Los Cabos, un certamen que se jugaba originalmente en Bogotá y emigró. Reparte más de 800 mil dólares y carece de jugadores de la primera línea, aunque sus apellidos más importantes suelen acomodarse entre el 15 y el 30 del mundo.
Estados Unidos es sede de seis torneos 250. Se juegan sobre cemento, polvo y césped, y tienen un nivel económico similar. Se destaca sobre la norma Winston-Salem, que es la plaza previa al US Open. Su cuadro es de 48 jugadores, el más nutrido de la categoría, y entrega u$s 778.070. Pese a esto, su cercanía al último Grand Slam del año lo pone en desventaja en relación a los inscriptos y suelen jugar aquellos que buscan ritmo y adaptación para Flushing Meadows.
Ambreres, Belgica.Finalmente, en el Viejo Continente aparecen algunos de los campeonatos más tradicionales del mundo, como Estocolmo, Kitzbuhel o Gstaad. Existen plazas menos usuales, como Sofía, Budapest o Antalya (Turquía), o los rusos de Moscú y San Petesburgo que son los de premios más abultados, en torno al millón de dólares.
Uno de los torneos para destacar es Amberes, propiedad de Tennium, la empresa que ahora es socia mayoritaria del Argentina Open. El certamen belga emergió con la creciente figura de David Goffin y cuenta con algunos de los top ten franceses, como Richard Gasquet y Jo-Wilfried Tsonga. Se jugaron dos ediciones y en ambas ocasiones el finalista fue Diego Schwartzman. BNP-Paribas, Bwin, Peugeot, Emirates y Head son algunos de los patrocinadores.
Año a año, los campeonatos de 250 sufren cada vez más merma de figuras, que tienen la obligación de los jugar los Grand Slam y los M1000. En ese contexto, los más chicos luchan semana a semana para subsistir, y algunos no lo logran. Buenos Aires demuestra con su longevidad y la calidad de sus cuadros que, pese a la lejanía y cierto déficit económico, se mantiene como uno de los mejores de la ATP.




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