El Barcelona de Messi sólo logró un empate ante el Chelsea por la ida de la Champions
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Messi es la gran esperanza del Barcelona.
Víctor Valdés, un arquero que suele responder justo en los grandes momentos, detuvo el mano a mano al marfileño Didier Drogba, la gran amenaza "blue", y lo hizo por dos veces. Era el minuto 38.
Antes, el Barcelona había buscado con más voluntad que acierto lo único que no cuadró en el boceto de Guardiola: el gol. El equipo español trianguló bien hasta las inmediaciones del área, pero no generó ninguna oportunidad verdaderamente clara.
Los lanzamientos lejanos de Samuel Eto'o, Lionel Messi o Xavi se fueron directamente
fuera. El primer disparo a puerta del local no llegó hasta la media hora de juego, pero el checo Petr Cech detuvo el flojo remate del francés Thierry Henry.
"No nos vamos a dejar sorprender como el Bayern", advirtió Guus Hiddink antes del partido. El Barcelona goleó 4-0 en los primeros 45 minutos de la ida de los cuartos de final al conjunto alemán. Pero el Chelsea, obviamente, no es el Bayern.
El técnico holandés dejó a Drogba solo en punta y formó dos trincheras de cuatro hombres muy juntas que estrangulaban, a veces bordeando la legalidad y otras sobrepasándola, el juego entre líneas de los finos centrocampistas locales.
Ni Xavi Hernández ni Andrés Iniesta conseguían conectar con ventaja con los delanteros y Messi apenas desbordó al portugués José Bosingwa, siempre escoltado por un Florent Malouda que apenas se sumó al ataque.
El guión no cambió demasiado al inicio del segundo periodo. La única modificación fue el cambio de Márquez, que se lesionó gravemente en una rodilla en el minuto 51, por Carles Puyol en el centro de la defensa local. Puyol vio luego una tarjeta amarilla y por acumulación no podrá estar en Stamford Bridge, por lo que el equipo catalán tendrá un problema añadido para la revancha.
El Barcelona era dueño absoluto del partido, pero su control no se concretaba en gol. Eto'o lo tuvo en una jugada individual, con regate entre las piernas incluido al totem de la defensa "blue", John Terry. Pero su mano a mano con Cech, tras dejar sentado a Alex de un recorte, lo desvió el portero checo a corner.
Quedaban 20 minutos y a esas alturas, Hiddink tenía claro lo que quería. Retiró a Frank Lampard, su medio más ofensivo, y dio entrada al defensa brasileño Juliano Belletti, cuya entrada en el campo fue recibida con el aplauso de los 98.000 espectadores que llenaron el estadio.
Al fin y al cabo, en Barcelona siempre será recordado como el héroe de París, el autor del gol que dio la victoria por 2-1 al club azulgrana en la final de la Champions de 2006.
En los últimos minutos, con Eto'o y Henry fuera del campo, Messi y Bojan Krkic formaron una delantera de bajitos en busca de mayor movilidad. Con el tiempo ya cumplido, Bojan tuvo en su cabeza el 1-0, pero su remate se fue alto. El marcador ya no se movió.
Desde luego, Guardiola sí que acertó de pleno en una cosa: "La eliminatoria se decidirá en Londres, eso está más claro que el agua".




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