23 de octubre 2014 - 23:39

Enojado con la actual dirigencia, Moratti renunció a su cargo en Inter

Moratti dejó Inter luego de muchos años.
Moratti dejó Inter luego de muchos años.
Massimo Moratti, que estuvo al frente de Inter desde 1995 a 2013, renunció al cargo de presidente honorario en abierta y polémica discrepancia con el nuevo dueño del club de Milán, el magnate indonesio Erick Thohir.

Con él presentaron sus dimisiones al cuerpo directivo los hombres de su confianza, que representaban la continuidad del llamado "grupo histórico" de Inter: su hijo Angelomario Moratti (vice) y Rinaldo Ghelfi junto a Alberto Manzonetto (vocales).

El alejamiento de los cuatro dirigentes es el epílogo de 72 horas de tensiones y cruces con el nuevo propietario y con el técnico Walter Mazzarri, a quien Thohir renovó su confianza a pesar del abierto cuestionamiento de Moratti.

El lunes, tras el enésimo paso en falso de Inter, que ha obtenido en el campeonato italiano un solo punto en los últimos tres partidos, cosechando en ellos nada menos que 9 goles en contra, Moratti había tenido palabras de dura crítica a la gestión de Mazzarri.

"Es hora de que gane partidos, caso contrario va a tener serios problemas pues el fútbol depende de los resultados y lo que ha hecho hasta ahora es muy poco", declaró Moratti, a cuyo cruce salió Thohir recibiendo a Mazzarri y renovándole su confianza: "Como líder no tiene ninguna culpa".

Mazzarri, en la víspera, echó más leña al fuego con una respuesta desdeñosa a los periodistas que le preguntaron cómo le habían caído las palabras de Moratti: "No pierdo ni tiempo ni energías en contestarle".

La renuncia de los cuatro dirigentes es un fuerte golpe para la estabilidad interna de Inter, pues la familia Moratti, que se va con sus dos máximos representantes, es aún propietaria del 29,5 % del paquete accionario del club.

La relación con Thohir, que en octubre de 2013 compró la mayoría de las acciones y asumió el cargo que ocupaba Moratti, se fue deteriorando desde julio, cuando se vio que el nuevo dueño estaba dispuesto a liquidar, sin contemplaciones, a toda la vieja guardia que había dado tantas satisfacciones al club.

Con la excusa de que debía equilibrar un balance en rojo de 103 millones de euros, Thohir se desprendió de jugadores todavía competitivos (caso Esteban Cambiasso), del cuerpo médico, de dirigentes allegados a Moratti y de colaboradores (último en ser declarado prescindible el colombiano Iván Córdoba).

La única concesión que hizo a Moratti fue la designación como vicepresidente de Javier Zanetti, quien empero no tiene actualmente peso alguno en las decisiones del grupo directivo que responde a Thohir.

Sobre el excapitán, pesan todavía hoy las palabras que pronunció en pleno asedio de Moratti, cuando sostuvo que el argentino "para ser un buen dirigente debe primero aprender a hablar bien el inglés".

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