Estudiantes complicó el panorama de Vélez

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Estudiantes le arruinó la fiesta a Vélez. Con un planteo inteligente y mucha concentración le fue cerrando los espacios. Aprovechó una jugada de pelota parada para ponerse en ventaja y después la defendió con mucho orden para terminar llevándose todo.

El planteo de Jorge Burruchaga fue muy claro: dos líneas de cuatro, pero sobre todo mucha lucha en la mitad de la cancha. La idea central era que Vélez no jugara en ese sector con comodidad y que Leandro Gracián no pudiera manejar los hilos del equipo. Por eso el partido se presentó con mucho roce y algunas piernas excesivamente fuertes ante la permisividad de Gustavo Bassi.

Vélez, por su parte, intentó jugar con la pelota a ras del piso y tocando de primera para evitar la marca pegajosa del rival, pero le faltó precisión y eso hizo que le costara progresar en la cancha.

Un tiro libre ejecutado por Marcelo Carrusca fue conectado de cabeza por Agustín Alayes para poner el primer gol del partido, que a Estudiantes le « perfeccionó el libreto». Los roces fueron cada vez más fuertes y Bassi debió expulsar a Angeleri y Bustamante en un tumulto donde hubo de todo.

Burruchaga acomodó a Cardozo como lateral por derecha «emparchando» su línea defensiva y Estudiantes retrasó su línea media 20 metros para, prácticamente, juntarla con la defensa. Vélez entonces tuvo el dominio total de pelota y terreno, pero se encontraba con un «enjambre» de piernas que era difícil de superar. Ante esta situación comenzaron los pelotazos al área que empezaron a hacer figura a un seguro Martín Herrera, sobre todo en descolgar centros por elevación.

Russo intentó cambiarle la cara al equipo con la frescura de los juveniles Mauro Zárate y Sebastián Ereros, quienes empezaron, a base de habilidad, a ilusionar a su público.

Fueron diez minutos que dieron la impresión de que Vélez iba a empatar el partido y hasta hubo dos penales no cobrados por Bassi, uno a Mauro Zárate de Ortiz y otro a Ereros de Cardozo. Pero con el paso de los minutos, Vélez se fue poniendo nervioso por no poder revertir la situación y eso fue aprovechado por Estudiantes y sobre todo por su técnico, Burruchaga, que con la entrada de Sosa por Pavone ganó en habilidad y empezó a esbozar la posibilidad de contraatacar.

Vélez adelantó su línea defensiva y se desordenó buscando el empate y ese desorden fue fatal, porque en un contraataque muy bien encabezado por Sosa (después de una gran atajada de Herrera ante un cabezazo de Somoza), Arano marcó el segundo y definitivo gol. Vélez perdió una oportunidad de oro y tranquilizó a un Boca que hoy debe medirse con Banfield, sabiendo que no corre peligro su primer puesto. Hacía 10 fechas que no perdía y sumaba muchos partidos y viajes seguidos, por eso, a pesar de la derrota, salió aplaudido por su público.

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