Montillo y Alayes luchan por una pelota dividida. Estudiantes fue mucho más práctico que San Lorenzo y lo derrotó sin ningún atenuante, aprovechando la expulsión de Paolo Montero.
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Estudiantes convirtió en gol su primer ataque y al estilo Estudiantes, pelota a dividir en el área Pavone anticipa a Walter García y en el rebote Diego Galván le gana a Paolo Montero y le pega un puntazo muy violento a la pelota que supera a Saja. Después, a jugar con la desesperación de San Lorenzo. Un equipo impreciso que marraba pases de 5 metros y que tuvo la mala suerte de perder al juvenil Acosta en el primer tiempo por un desgarro. Estudiantes se sabía superior y esperaba el momento oportuno para pegar otro golpe. Cuando tenía la pelota, la jugaba segura al pie y arriesgando lo menos posible.
San Lorenzo, en cambio, arriesgaba en todas, trataba de hacer la jugada heroica que le sirviera para ganar el partido. Eso hacía más evidente su falta de precisión y más cuando se quedó con un hombre menos por expulsión del uruguayo Paolo Montero por una falta simple en la mitad de la cancha.
Con el segundo gol de Galván, tras gran pelotazo de Núñez de 40 metros, el partido parecía definido. Tanto que Burruchaga sacó al autor de los dos goles y a José Luis Calderón para cuidarlos para el fin de semana. San Lorenzo seguía sin reaccionar ni en lo futbolístico ni en lo anímico, pero un tiro libre ejecutado con maestría por Osmar Ferreyra le dio el descuento y la posibilidad de remontar el partido. Estudiantes perdió seguridad y hasta retrocedió unos metros, aunque de contraataque creó dos situaciones de gol, pero San Lorenzo siguió metido en su imprecisión y no pudo aprovechar el golpe anímico favorable. El final fue previsible: Estudiantes terminó festejando una victoria que lo deja por lo menos por un día solitario puntero, y San Lorenzo terminó abucheado por su público.
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