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El uruguayo comentó que antes de ejecutar el disparo observó a Abbondancieri "muy tapado por la barrera. Aposté a la posibilidad de que si el remate iba bien dirigido iba a ser muy difícil que pudiese ver el recorrido de la pelota. Por suerte, me salió bien".
Fonseca reconoció como virtud del equipo 'millonario' al hecho de que "nunca se entregó, no se rindió hasta el final".
El delantero uruguayo Daniel Fonseca, héroe riverplatense anoche en el triunfo por penales sobre Boca Juniors en Mendoza, destacó hoy que no pretende ser comparado con el ídolo de la institución de Núñez, su compatriota Enzo Francéscoli, y calificó de "indigna" cualquier asociación que se pudiera hacer entre él y quien fuera conductor 'millonario'.
En su primera aparición con la camiseta de la 'banda roja', el ex atacante de la Roma y Juventus de Italia amenazó con meterse a los hinchas en el bolsillo: convirtió un soberbio tiro libre sobre la hora que provocó el empate ante Boca.
Luego el uruguayo definió en los tiros desde los doce metros y le entregó el éxito a los conducidos por Ramón Díaz, que festejaron en un clásico en el verano, después de mucho tiempo.
En tiempo reglamentario River y Boca habían igualado 1-1, pero en la definición por penales el disparo ejecutado por Fonseca le permitió a los "millonarios" ganar el clásico 5-4.
Sin embargo, Fonseca mantiene los pies sobre la tierra y arremete: "No vamos a hacer comparaciones indignas. (Enzo) Francescoli es un rey, un ídolo. Yo todavía no logré nada con la camiseta de este club", manifestó.
Pese a lo dicho, el atacante no dejó de ocultar cierta satisfacción por el grito de 'Uruguayo, uruguayo' con el que lo despidió la barra riverplatense.
"A partir de ahora, me van a pedir goles y más goles. Pero es lógico, porque soy un delantero y en cualquier equipo del mundo al que fui me los pidieron", remarcó Fonseca.
Sus 32 años y la experiencia cosechada en el fútbol europeo parecen haberle servido al goleador para asumir con categoría un compromiso clásico y entrar al equipo del riojano Ramón Díaz con un guiño favorable.
"Por suerte, en los momentos difíciles, cuando la mano viene pesada, la tranquilidad juega un rol importante. Creo que puedo aportar la experiencia", señaló el goleador, quien anoche hizo gala de sus dotes con un tiro libre que se incrustó arriba del poste izquierdo de Roberto Abbondancieri.
Luego hizo una valoración personal de su rendimiento y dijo: "Todavía necesito ganar ritmo de partidos, me falta mejorar en el aspecto físico", con un dejo de autocrítica poco común. Y enseguida aportó otra conclusión: "Después de más de un año de inactividad, esto es tremendamente positivo. Estoy feliz por haberme estrenado con un gol. Las cosas se me dieron como yo quería y eso significa que Dios aún existe". Y los hinchas 'millonarios', como en otra época de gloria, creen que su nacionalidad es uruguaya.
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