Futbolista de la Bundesliga confesó que es gay
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¿Se rompe un tabú?
Incluso Merkel se interesó hoy por el caso y envió un mensaje de aliento a los jugadores gays.
"Soy de la opinión de que todo aquel que asuma el riesgo y tenga el valor (de confesar que es homosexual) debe saber que vive en un país donde no tiene nada que temer. Es mi mensaje político", dijo la líder conservadora. "No tienen que tener miedo".
Pero el tabú de la homosexualidad en el fútbol va más allá de Alemania. Mientras en otros ámbitos como el cine, la música o la política se habla del tema sin tapujos, el deporte rey sigue atrapado en los prejuicios y el silencio.
En la reciente Eurocopa de fútbol, el italiano Antonio Cassano reabrió el debate con una frase polémica: "Espero que no haya homosexuales en el equipo".
Hasta ahora uno de los pocos casos de una "salida del armario" en una liga de primer nivel fue la de Justin Fashanu, del Nottingham Forest inglés, que en 1990 confesó su condición. Años más tarde se suicidó en una zona pobre de Londres tras ser acusado de abuso de menores en Estados Unidos.
En ese contexto, la entrevista publicada ahora en Alemania cobra especial valor por la sinceridad con que el jugador describe la situación de los gays en el fútbol profesional.
El futbolista, del que la revista sólo precisa que juega en uno de los 18 equipos de la primera división alemana, asegura que conoce a "varios" jugadores homosexuales en la Bundesliga.
Además, da por hecho que sus compañeros de equipo conocen su situación. "Casi nadie habla de esto, pero todos tienen que saberlo".
¿Vivió por eso alguna situación incómoda? "En absoluto. No conozco ningún jugador en toda la Liga que tenga un problema con eso".
"Por supuesto al principio hay alguna situación en las duchas algo incómoda para ambas partes, pero no me interesan mis compañeros y al final es igual para todos".
La verdadera "amenaza" no viene de los otros futbolistas, sino de los hinchas y de los medios, aclara. "Historias, titulares, revistas... Todos querrían descubrir las cosas -seguramente malas- que hago con mi pareja bajo las sábanas", se queja.
"Mi pasión, el fútbol, sería irrelevante. O bien voy con mi novio a un evento y luego estoy tres semanas en todos los medios, o lo limito a mi esfera privada y me miento a mí mismo. Sencillamente, no hay solución".




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