Hewitt aguantó una lluvia de aces al comienzo del partido (22 al cabo de dos sets).
Se aplicó en mantener la bola en la cancha sin tomar demasiados riesgos y devolviendo sobre el revés de su adversario.
Roddick, inferior en todos los sectores del juego, salvo en el saque, cometió muchas faltas desde el fondo de la cancha (50 errores no provocados), y no tuvo gran suerte cuando quiso concretar algo ante la red (18 puntos sobre 32 intentos).
Ningún australiano participó en la final de Melbourne desde la derrota de Pat Cash en 1988.
La última victoria de un jugador local hay que buscarla en 1978 con el triunfo de Mark Edmondson.
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