Luego de la trágica tarde de Liniers, donde un hombre de 36 años, Ramón Aramayo, murió en los incidentes producidos en la previa de Vélez - San Lorenzo que terminó en la suspensión del partido, su mujer, Mabel Flores, habló en la puerta de la comisaría 44 y pidió por justicia.
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"Quiero justicia y que todos los que hayan visto algo declaren. Porque la policía siempre hace esto", manifestó la indignada y dolida mujer.
Luego, desmintió la posible muerte por un paro cardíaco. "El estaba bien de salud. Murió a causa de los golpes policiales", aseguró.
Finalmente, la madre de dos hijos de 10 y 5 años, aseguró que: "Lo dejaron morir. Mi marido no era de hacer problemas, iba a la cancha desde los 16 años y nunca estuvo en un incidente ¿Ahora qué les digo a mis nenes?", se preguntó desconsolada.
"Me dijeron que la policía le pegó, la policía lo mató. Lo querían revisar, se asustó, le pusieron las esposas, le pegó la policía y lo dejaron ahí tirado. Eso me reconoció la policía adentro. Me dijeron que sí, que le habían pegado", agregó después.
Finalmente siguió con el relato de hinchas que estuvieron presente: "Le pegaron, no llamaron a nadie y estuvo como 40 minutos esperando la ambulancia. Estaba bien de salud; tengo un nene de 10 años y otro de cinco, ¿¡Qué les voy a decir?! ¿Por qué la policía siempre hace eso?", aseguró.
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