Cuando el pasado mes de octubre se realizó el calendario de la zona Mundial de la Copa Davis, todo hacía suponer que -a pesar de que este año Argentina tenía un equipo de alta jerarquía- alcanzar la ronda decisiva debía ser -seguramente-un verdadero calvario. Los pronósticos previos hacían pensar (sólo basándose en una cierta lógica) que el camino ofrecía escollos difíciles de superar: podía pensarse que ganarle a Marruecos no era complicado, como finalmente sucedió, que luego había que superar a Rusia (de visitante) con el retorno del potente Safin y luego ir al césped de Australia, donde Hewitt y Philiphousis siempre son firmes candidatos al triunfo.
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Claro que con Coria y Nalbandian podrían superarse estas complicadas alternativas, pero nadie podrá decir que no eran más que difíciles. Sin embargo, los resultados de la fecha inicial dejaron sorpresas -si se quiere-inesperadas: Argentina debe enfrentar ahora a Bielorrusia, que fue la gran sorpresa -fundamentalmente-con la descollante actuación de Max Mirnyi (que dejó en el camino y extenuado a Safin para ganar sus dos singles y el dobles). Por lo tanto, ahora habrá que viajar a Minsk, a unos 700 kilómetros de Moscú.
En ese cuadro es donde se deben mover los argentinos antes de llegar a las semifinales. Si bien se esperaba también que Estados Unidos superara con facilidad a Austria (como lo hizo con un contundente 5-0), no estaba en los planes de nadie el triunfo de Suecia frente a Australia, con una labor de excepción de los veteranos Bjorkman y Enqvist, que hicieron dar un giro también inesperado a las aspiraciones futuras de los argentinos.
Si bien es cierto que, en lugar de Australia, los argentinos deben jugar ante Estados Unidos o Suecia (futuros rivales), tiene una ventaja: en este caso, lo debe hacer en condición de local y no en el césped australiano. Por lo tanto, lo hará en un piso diferente, con el apoyo de la gente y con un equipo que (si es como esta vez) lo componen el potente Andy Roddik y lo completa Richard Ginepri, que en apariencia pone las cosas mucho más parejas, si es que gana Estados Unidos; de lo contrario, la semifinal será con los veteranos suecos.
Habrá que tener en cuenta que por la otra llave vienen también equipos muy fuertes: Suiza, con el gran poder de Roger Federer (el Nº 1 que ganó los tres puntos donde participó) enfrenta a la Francia de Clement y Escude; mientras que Holanda -con Verkek y Schalken-debe jugar su pase con España, equipo donde seguramente volverán los top ten Juan Carlos Ferrero y Carlos Moyá, en lugar de los juveniles que colocó en la instancia del pasado fin de semana, Feliciano López, Tommy Robredo y Rafael Nadal. Sin embargo, para Argentina todo es posible, aunque se debe pensar que para llegar a la final no hay lugar para baches ni distracciones.
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