Lanús, último campeón del fútbol argentino, debutó esta noche con una derrota en la Copa Libertadores de América, al caer con Olmedo de Ecuador por 1-0, en el estadio Olímpico de la ciudad de Riobamba, ubicada a 2.700 metros de altura sobre el nivel del mar, en el centro geográfico del país.
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Un zurdazo del delantero Estuardo Quiñonez decretó el triunfo del conjunto ecuatoriano, a los 26 minutos del segundo tiempo, cuando el desgaste de los argentinos era manifiesto.
Con este resultado, Lanús deberá ganar por dos goles de diferencia en la revancha, prevista para el próximo martes en Buenos Aires, para asegurarse un lugar en la segunda fase del torneo.
El ganador de la llave ocupará un lugar en el grupo 2 que integrarán Estudiantes de La Plata, Danubio de Montevideo y Deportivo Cuenca de Ecuador.
Superior técnicamente, Lanús tuvo su momento en el partido durante la primera parte mientras existió la paridad física pero no tuvo la justeza para marcar diferencias.
El equipo de Ramón Cabrero ofreció una buena imagen en ese lapso del partido sobre la base de conceptos ya conocidos: buen trato de pelota y vocación ofensiva.
En ese contexto, Diego Valeri fue el hombre más destacado y el protagonista de la ocasión más clara del conjunto argentino con un zurdazo apenas desviado a los 32 minutos de juego.
Recién después de esa advertencia, el modesto Olmedo encontró su primera ocasión ofensiva con un cabezazo de Perlaza que el propio Valeri despejó en el área menor.
Las características del partido cambiaron en la segunda parte por dos factores: el ingreso de Quiñonez y el cansancio de los jugadores argentinos, afectados por las condiciones climáticas.
De arranque, Olmedo se lanzó sobre su adversario y preocupó con jugadas aéreas. A los 2m. Bossio desvió un impacto del argentino Maximiliano Antonelli, en la acción siguiente Valeri volvió a salvar el arco "granate" con un nuevo rechazo y a los 12m. Quintana cabeceó desviado.
La falta de oxígeno en los mediocampistas y delanteros de Lanús hizo dificultosa la tenencia de la pelota e impulsó al local hacia el arco rival.
A los 26 minutos llegó el desnivel: el movedizo Quiñonez encaró por el costado derecho, eliminó la marca de Velázquez, penetró al área y colocó la pelota en el palo más lejano de Bossio con un zurdazo cruzado.
Posteriormente, Lanús apenas generó una aproximación (un cabezazo alto de Diego Lagos) y se marchó de Riombamba con las manos vacías pero con la esperanza de revertir el resultado en Buenos Aires.
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