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Messi, que se encuentra actualmente con su familia en Rosario celebrando las fiestas, explica al diario que se fija mucho en su compatriota Pablo Aimar, un futbolista que le "encanta".
El argentino del FC Barcelona, equipo que lidera la Liga y que fue campeón la pasada temporada, añade que sigue siendo como siempre, aunque admite que le da "un poco de vergüenza que me reconozcan".
El jugador dice que le sigue gustando pasear por Barcelona con la familia, sobre todo por las Ramblas, que no le atrae mucho el cine, que tampoco ve demasiadas películas por la televisión y que sólo mira "algunos partidos".
Messi considera que su carrera cambió radicalmente a partir del Mundial Sub-20.
"A partir de ahí empezó todo. Ganamos el Mundial y lo pasé muy bien con los chicos. Fue entonces cuando me mejoraron el contrato con el Barþa y a la vuelta fue cuando jugué el Gamper (el torneo veraniego del Barcelona) y le gusté a la gente, pero todo empezó en el Mundial Sub-20", afirma.
Leo lamenta como algo malo que no me le dejaran jugar al principio "por problema burocráticos".
"Nunca lo entendí", señala y reconoce que "fueron momentos muy duros, pero por suerte luego todo se arregló y pude disputar partidos, que es lo único que quería".
Cuando se refiere a las comparaciones que le hacen con Diego Maradona, Messi sostiene que son "exageradas".
"Es lindo que me lo digan, pero Maradona sólo hay uno", recuerda.
Y que el propio Maradona asegure que es su heredero, lo considera "algo que me hace muy feliz. "Que lo diga el jugador más grande de todos, es algo muy especial", concluye.
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