Murray superó sus nervios y definirá el Abierto de Australia
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Murray se metió en la final del Abierto de Australia.
Berdych aprovechó ese desconcierto general para colocarse con 5-3 y servicio, pero el checo fue una vez más el tradicional jugador inseguro en los momentos clave y no supo rematar, incluso tras su artimaña de parar el partido con una absurda reclamación al juez de silla, el francés Pascal Maria, sobre el estado de un par de bolas.
"¿Dónde vas Andy, dónde?", se gritaba así mismo el escocés, inmerso en un mar de dudas, que a trancas y barrancas logró romper a continuación y forzar el desempate.
En este juego, Murray rompió cuerdas en su raqueta (3-3) y desperdició un punto de set. Mientras que Berdych logró aprovechar la suya para cerrar el parcial en 77 minutos.
Corría el segundo juego del segundo parcial (1-0 para el escocés y 30-0 para Berdych) cuando un perfecto globo de Andy desconcertó al checo de tal forma, que sufrió un lapsus que luego pagaría muy caro.
Primero, resbaló y aguanto el tipo como pudo, y luego se cayó sobre el piso azul de la Rod Laver Arena, y aunque acertó con su raqueta perdió el punto. Se sucedió entonces una auténtica exhibición de Murray que ganó 16 de los 20 puntos en disputa hasta el 4-0, y prosiguió hasta endosar un "rosco" al verdugo de Rafael Nadal.
Ante espectadores de lujo, como el cantante estadounidense Kenny Rogers, Murray prosiguió su clase maestra, en una batalla a muerte desde el fondo. Rompió de nuevo en el sexto juego del tercer set para hacerse con este tercer parcial, y caminar seguro en el cuarto, donde también fue más efectivo.
Berdych se desesperaba, miraba a su banquillo donde su novia y próxima esposa, la modelo checa Ester Satorova, le insuflaba ánimos, pero no encontraba la manera de acabar con su frustración en la pista y de robar el saque de su rival.
Kim Sears, que se casará con Murray también este año, sonreía al contrario en el banquillo del escocés, donde su entrenadora, la francesa Amelie Mauresmo, asentía complacida ante el buen juego de contención de Andy, genial en las defensas esta noche, buscando las bolas en los ángulos y contraatacando con acierto.
Los nervios iniciales de Murray se trasladaron a Berdych, que cometió una doble falta en el undécimo juego (la sexta de su cuenta) y luego falló un revés largo. Andy logró una rotura crucial y ejerció de maestro para sentenciar el partido por la vía rápida. Lo ganó en blanco y silenció a Berdych con un saque directo en la línea, junto a la "T", para esperar ahora rival en la final.
El partido se movió en números ajustados. Murray firmó 40 golpes ganadores, tres más que Berdych, 42 errores no forzados, uno menos que Tomas, y 139 puntos en total, por 118 del checo.




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