Parma se expone a sufrir su segunda quiebra en diez años (Foto del sitio oficial del club).
El Tribunal de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) le quitó este viernes dos puntos más al Parma, último de la tabla, por incumplimientos administrativos y profundizó su crisis.
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La sanción corresponde a una investigación contra el expresidente Tommaso Ghirardi y su administrador delegado, Pietro Leonardi, quienes fueron suspendidos por cuatro meses cada uno.
Parma, que enfrentará este domingo a Sassuolo, quedó entonces con 9 puntos, en un castigo inflingido por la falta de pagos a sus jugadores y empleados durante la presidencia de Ghirardi.
Los jugadores del Parma revelaron que cobraron sus salarios por última vez en julio pasado y se presentarán ante Sassuolo haciendo uso del dinero (100.000 euros) puesto a su disposición para solventar gastos por uno de los patrocinadores del club.
La continuidad del Parma en la Liga italiana sólo fue garantizada gracias al aporte de 5 millones de euros anunciado una semana atrás por la Liga Profesional de la Serie A local.
El objetivo es que Parma pueda seguir jugando hasta el final del campeonato y, decidida la quiebra, poder bajar a la Serie B, donde un eventual nuevo propietario retendría el título deportivo del club.
Como consecuencia de la nueva sanción (ya le habían quitado un punto por el mismo motivo), Parma quedó a 11 puntos de los penúltimos Cagliari y Cesena, mientras que Atalanta, hoy decimoséptimo y fuera de peligro, acumula 24 unidades.
Por otra parte, la asamblea de socios del Parma rechazó este viernes aportar dinero para cancelar las deudas que ponen en riesgo de quiebra al club, la cual será decretada el próximo jueves por un tribunal local.
La asamblea permitió el encuentro entre el presidente Giampietro Manenti, también representante de Eventi Sportivi Spa, dueña del 90 por ciento de acciones del club, y Roberto Giuli, titular de Energy Ti Group, propietario del 10% restante.
"No logro entender cuál es el motivo de esta agonía. Es inútil engañar a todos. La situación es dramática. No hay dinero, incluso falta plata para comprar café", manifestó Giuli.
El presidente de Energy Ti Group denunció irregularidades en la formación y la composición del consejo administrativo del club en las últimas dos presidencias y, en tal sentido, pidió al Tribunal de Bolonia el nombramiento de un administrador especial para Parma.
Pese a la negativa de la asamblea de socios a respaldarlo, Manenti lanzó una nueva promesa de que conseguirá el dinero para recapitalizar al Parma, pero sólo después de la audiencia del 19 de marzo.
"No hay garantías, son sólo palabras sobre un supuesto importante grupo bancario que se mostró disponible a abrir una línea de crédito de 50 millones de euros", rechazó Giuli la nueva promesa de Manenti.
Giuli incluso pidió a la prensa que investigue para conocer el nombre del supuesto grupo bancario referido por Manenti: "Si el dinero está, ya debería haber llegado".
La asamblea de socios sirvió además para confirmar que Parma debe unos 56 millones de euros, siete más respecto del último balance depositado el 31 de diciembre de 2014.
En tanto, Angelo Anedda, presidente de la orden de comercio de Parma y candidato al cargo de gerenciador del club en caso que se anuncie la quiebra, consideró inviable que el tribunal acepte un pedido de Manenti para solicitar otros 60 días antes de la sentencia de la quiebra del club.
Esa opción, advirtió este viernes la prensa local, permitiría a Manenti ganar tiempo a nivel personal, pero expondría al Parma a ser expulsado del Calcio.
Lo cierto es que Parma corre un serio riesgo de sufrir una segunda quiebra en diez años y sólo pudo seguir compitiendo en el torneo porque la Liga de la Serie A y un patrocinador aportaron el dinero para pagarle a los empleados y al plantel.
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