El uruguayo debutante no había gravitado hasta el momento clave, cuando con un chanfle perfecto clavó un tiro libre desde la medialuna del área en el ángulo del arco de Abbondancieri.
Hasta allí, Boca ganaba con comodidad basado en el gran trabajo de Juan Román Riquelme, que fue la figura de la cancha.
Boca jugó un gran primer tiempo, manejó el balón con mucha autoridad, creando un circuito que giraba en torno a la habilidad de Riquelme y que tenía como «socios» a Traverso y Delgado. El golazo a los 3 minutos de Riquelme le dio la tranquilidad necesaria para dejarlo a River hacer el desgaste y contraatacarlo con criterio.
Juan Esnaider demostró buenas intenciones y también su malhumor en cada infracción que le cometían, pero todavía le falta fútbol y por eso no gravitó.
En el segundo tiempo, con las entradas de Fonseca y Cavenaghi, River buscó desnivelar en ataque. La expulsión de Guillermo Barros Schelotto (codazo sin pelota a Lequi) le dio unos minutos de dominio casi absoluto, pero Garcé hizo una mano infantil y emparejó los hombres en la cancha. Aunque Boca siempre contó con un plus, como si tuviera un par de jugadores más, por la gran calidad de Riquelme, que en todo momento fue el dueño de la pelota y el que desequilibró en cualquier sector de la cancha.
Pero un tiro libre muy protestado por inexistente falta a Cambiasso le permitió a River empatar y llevarse la Copa Desafío en la definición por penales.
Mientras, River sueña con seguir incorporando jugadores; ahora se habla de Claudio Hussaín, Federico Domínguez y el trueque con Racing de Gustavo Campagnuolo por Martín Cardetti. Boca, con los mismos del año pasado, dejó mejor imagen, pero la Copa se la llevó River.
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