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4 de diciembre 2003 - 00:00

River logró pase a la final, sufriendo

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La anterior fue realizada en el campo de juego. Cuando un equipo va de visitante con dos goles de diferencia (por el 3-1 de Buenos Aires) como lo hizo River ante San Pablo, sabe de antemano que pueden darse algunas situaciones: que el equipo local salga a forzar un resultado en los primeros minutos, pero también que, si no lo logra, el reloj comience a jugar en su contra.

Ocurrió que esa situación llevó a que River pasara de la cautela inicial a una solidez estructural que lo hizo sólido. Sin demasiados apremios en la línea de fondo y haciendo circular la pelota, lograba un equilibrio que premiaba más a River que a San Pablo. Tanto, que le dio un cierto grado de audacia para que River realizara algunos intentos que bien pudieron cerrar el pase a la final. Dos de ellos, con remates de Coudet que Rogerio Ceni logró desviar en forma milagrosa.

Sabido era que San Pablo debía salir a quemar las naves, tratando de concretar algún gol con efecto psicológico. Lo logró San Pablo luego de un tiro libre que ejecutó el arquero Rogerio Ceni, que pegó en la barrera y quedó en los pies de Rico para convertir. Batahola, fricciones; y minutos después, un remate de afuera del área de Tardelli logró el segundo: era el empate en goles, el que obligaba a definir por penales. Aunque antes de esa posibilidad llegó lo impensado: un verdadera guerra de golpes, que terminó con seis expulsados. Una vergüenza.

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