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25 de enero 2002 - 00:00

San Lorenzo en la gloria: ganó la Copa Mercosur

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Antes de comenzar el partido ya se sabía qué actitud adoptarían los equipos. Nadie podía negar que San Lorenzo jugaba con la tranquilidad que le daba el resultado del primer encuentro, teniendo inclusive la posibilidad de definir la Copa en Buenos Aires. Suficientes argumentos como para salir a buscar el triunfo desde el inicio.

Flamengo vino a especular. Llegó al Nuevo Gasómetro sabiendo que tenía todas las de perder, con la responsabilidad de afrontar el encuentro decisivo con un plantel diezmado entre lesionados, expulsados y algún jugador que ya no está en el club. El planteo de Flamengo fue muy simple: agrupar mucha gente en defensa, conservar el cero en el arco de Julio César e intentar salir por la vía del contraataque. A juzgar por el resultado del primer tiempo, se podría decir que no se equivocó, si bien es cierto que en el gol de Machado hubo mucha responsabilidad de la última línea de San Lorenzo.

Si algo hay que reconocerle a Manuel Pellegrini es la capacidad para ver las falencias de un San Lorenzo que había monopolizado el traslado de pelota y manejaba los tiempos a voluntad, pero no convertía en la medida de las posibilidades que creaba. El chileno mandó a la cancha a Pusineri (por un impreciso Franco) y el equipo cambió radicalmente, porque el recién ingresado aportó profundidad de tres cuartos de cancha hacia adelante y Romagnoli encontró el socio necesario para generar los espacios a Acosta o Estévez, el autor del empate y una de las figuras del partido.

La igualdad no cambió nada. San Lorenzo siguió buscando en ofensiva con el afán de evitar los penales y Flamengo a esa altura ni siquiera pensaba en Saja. Para conocer el nuevo campeón de la Mercosur hubo que esperar a los penales. Festejó San Lorenzo y está bien, porque hizo suficientes méritos como para quedarse con las manos vacías.



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