9 de julio 2016 - 18:04

Serena no defraudó y se quedó con su séptimo Wimbledon

La menor de las hermanas Williams venció en la final a la alemana Kerber.
La menor de las hermanas Williams venció en la final a la alemana Kerber.
La estadounidense Serena Williams conquistó su séptimo título en Wimbledon, su 22º Grand Slam, tras superar este sábado en la final a la alemana Angelique Kerber, número 4 del mundo, por 7-5 y 6-3.

La número 1 del mundo, derrotada en enero por Kerber en la final del Abierto de Australia, igualó la marca de Steffi Graf, que ostentaba en solitario el récord de trofeos en torneos Grand Slam desde que se instauró el profesionalismo en el tenis (1968).

El récord absoluto (24) pertenece no obstante a la australiana Margaret Court entre 1960 y 1973. Cerca de cumplir los 35 años (a finales de septiembre), la estadounidense aún tiene tiempo para convertirse en la mejor jugadora de todos los tiempos.

Serena se derrumbó abatida sobre la Cancha Central al final de un buen partido de una hora y 21 minutos de duración, en el que marcó la diferencia a través de su servicio, y bombardeando la defensa de su rival.

Dando muestras de intensidad y rabia, y dándose aliento permanentemente, la menor de las hermanas Williams puso fin a tres fracasos consecutivos en torneos grandes.

Hace un año, tras las victorias consecutivas en Melbourne, Roland Garros y Wimbledon, ese objetivo así como el Grand Slam en un mismo año parecían objetivos factibles.

Pero el sueño se evaporó en semifinales del US Open. Tras un tiempo de reflexión para superar esa decepción, Serena volvió a caer en 2016 en la final de Australia ante Kerber, y de Roland Garros ante Garbiñe Muguruza.

"Es un enorme alivio. Quiero saborear este momento. Más allá de las cifras, la de hoy es una bella y satisfactoria victoria. Fue una gran final", declaró Serena.

La tenista admitió que las derrotas en las últimas finales de los grandes le provocaron algunas "noches en vela": "Me metí mucha presión. Tenía que dejar de focalizarme en esas derrotas... aunque no estaba nada mal lo que había conseguido. Cualquier otra tenista estaría contenta".

Además, la estadounidense se cobró así venganza de la derrota sufrida ante Kerber en la final del Abierto de Australia.

Este sábado la zurda alemana de 28 años desplegó una defensa todoterreno a Serena, pero esta logró derribarla con su potencia y con sus golpes asombrosos.

"Serena ha sacado de manera increíble. Lo probé todo, pero no pude hacer más. Merece la victoria", declaró la alemana.

El partido comenzó con un ritmo alto. Kerber salvó tres break points en su primer juego con el servicio a favor, bajo la atenta mirada de celebridades del mundo de la música, como Beyonce y Jay Z, que acudieron a animar a Serena.

La estadounidense se torció el tobillo en el noveno game, lejos de amilanarse logró poco después un séptimo ace.

A la potencia de Serena Williams, Kerber intentó oponer su juego de piernas y sus cualidades con la devolución. Pero la alemana falló en el duodécimo juego con un revés cruzado después de haber salvado un set point (7-5).

En el segundo set llegaron a ponerse 3-3, pero Williams marcó la diferencia con dos aces seguidos.

Con 4-3 para Serena, Kerber se puso 40-15, pero la estadonidense dio la vuelta a la situación antes de culminar su victoria de nuevo gracias a su potente servicio.

A Serena ya sólo le quedaba celebrarlo en el pasto londinense. "Un 22º título es genial. En Londres me siento como en casa", se congratuló la campeona.

La norteamericana no solo se conformó con el título en individuales, sino que pocas horas después ganó el torneo formando pareja con su hermana Venus.

Su próxima cita en un Grand Slam será en septiembre en EEUU, donde podrá superar la marca de Graf, pero antes intentará ganar en Río una segunda medalla de oro en categoría individual, y cuarta en dobles junto a su hermana Venus.

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