Bolt hace tres años que no puede finalizar una temporada sin lesiones.
Usain Bolt lesionado: esta imagen se ha repetido tanto en los últimos años como la del Bolt triunfante y la nueva lesión del jamaiquino, que ha visitado a un médico antes de participar en el meeting de Ostrava, República Checa, el viernes, es una nueva muestra del envejecimiento de esta leyenda.
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Apenas pisar la pista y ya está lesionado. La superestrella de la velocidad regresó a la competencia el pasado sábado en las Islas Caimán al ganar con un tiempo de 10.05 en los 100 metros, pero su cuerpo ya lo ha notado y sufre una "lesión en el muslo agravada", explicó su entrenador Glen Mills a una radio de su país.
Nadie sabe aún si el récordman correrá en Ostrava o si dejará para más adelante, un año más, el inicio de su temporada en Europa.
El discurso del entorno del atleta sonó optimista durante este martes: la lesión no debería impedir a Bolt correr el viernes, siempre según Mills, que precisó que el dueño de la plusmarca de 9.58s en los 100m ha visitado al doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt, el médico muniqués que se ocupa del atleta desde hace años.
La dupla Bolt/Müller-Wohlfahrt es una apuesta ganadora desde hace años, en concreto desde que el atleta cumple con el ritual de visitar al médico, algo tan habitual para el jamaiquino como correr, si su cuerpo se lo permite, en Ostrava.
Bolt, que cumplirá los 30 años el día de la clausura de los Juegos de Río (del 5 al 21 de agosto), se dirige poco a poco hacia la tercera edad de un velocista. Tampoco ha tenido un invierno boreal de mucho descanso.
El día de Año Nuevo sufrió un problema en el tobillo izquierdo que lo hizo perder todo lo que había ganado con los entrenamientos de diciembre.
A tres meses de los Juegos Olímpicos, toda lesión sería inquietante para cualquier otro atleta, pero Bolt ha aprendido a gestionar estos contratiempos.
Sus eternos problemas musculares están originados por la diferencia de 1,4 cm de longitud entre su pierna izquierda y la derecha. De hecho, hace tres años que Bolt no puede correr una temporada completa sin lesiones.
Su momento de menor forma llegó en 2014, aunque el problema quedó amortiguado porque esa temporada no había ningún gran campeonato internacional. O lo que es lo mismo, un año sin motivación para Bolt, quien se crece cuando tiene que buscar una medalla, ya sea olímpica o mundial.
Ese año, Bolt corrió el 4x100 m de los Juegos de la Commonwealth (oro) y una exhibición indoor en Polonia. Y después basta.
En 2015 tuvo que luchar denodadamente para agigantar su leyenda: ninguna carrera en los 100m entre una exhibición en Rio en abril y la reunión antes del Mundial de Beijing, el de Londres a finales de agosto. Y solo dos carreras poco exigentes en 200m que hicieron saltar todas las alarmas.
Pese a todo, el atleta jamaiquino sumó en la capital china tres nuevos títulos mundiales, cierto que sin la superioridad de anteriores ocasiones (sobre todo en los 100m), pero tres oros al fin y al cabo.
Bolt, hombre de campeonatos y que sabe jugar con los tiempos, conserva aún la ventaja de saber mejor que nadie dosificar su cuerpo, en la perspectiva de un nuevo triplete en Río.
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