River podrá ganar o perder -en este caso empató-, pero su propuesta futbolística va a generar buenos espectáculos. Porque pretende utilizar todo el perímetro de la cancha, sin «achicar espacios» y dándole al rival la posibilidad de cambiar ataque por ataque.
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Ayer, se encontró ante un Nueva Chicago prolijo, que no intentó defenderse y que «aceptó el convite» de su rival jugando de igual a igual con mucha dignidad, y hasta estuvo en ventaja dos veces, aunque no pudo mantenerla ante la categoría de los atacantes de River.
El partido tuvo una veintena de situacionesde gol, algo poco habitual en el fútbol argentino y que se parece al fútbol inglés.
River juega siempre en función ofensiva. Con laterales que piensan más en proyectarse que en volver, y mediocampistas que acompañan a sus delanteros. (En el gol de Cavenaghi participaron de la jugada Coudet con un «tacazo» exquisito y Juan Fernández mandando el centro.) Eso es bueno, pero también peligroso para ellos, porque regala espacios para el contraataque y le da oportunidades a su rival de llegar con ventaja a su área.
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