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18 de enero 2023 - 00:01

Diego Kolankowsky: un argentino entre los productores de Broadway

Diálogo con el especialista sobre las condiciones de montar un musical en la meca del espectáculo.

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Kolankowsky. Productor de la comedia musical “Beetlejuice”.

“Producir una comedia musical cuesta diez o quince veces más que una obra de teatro. Recuperar es muy difícil por eso en la Argentina hay intentos aislados”, dice Diego Kolankowsky, productor del éxito de taquilla en Broadway “Beetlejuice”, basado en el clásico de Tim Burton, que costó 22 millones de dólares, ganó varios premios Tony y comienza una gira por los Estados Unidos. Produjo cine (“Amor de película”, “Las grietas de Jara”) y musicales en Broadway y Buenos Aires con títulos como “Despertar de primavera”, “Once on this island”, “American Buffalo”, “Peter Pan” y “American Idol”. También produjo teatro de texto con “Sin hijos” y tiene intención de afianzar esa línea. En 2019 recibió la designación de full member de la Broadway League que lo convirtió en el primer argentino que vota los premios Tony al teatro. Dialogamos con él.

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Periodista: ¿Cómo adaptaron el film de Burton al musical?

Diego Kolankowsky: Lo enfocamos en la historia familiar. Beetlejuice es el narrador, pero aquí nos centramos en ese amor de la niña por su madre muerta y el padre por su familia. Todos nos acordamos de la historia graciosa y cómica pero en teatro sumamos la emotividad. La nena no puede nombrar a su madre, la llama “Dead mom”, y se muestra cómo una familia rota puede volver a vincularse y sanar.

P.: ¿Cómo surgió el proyecto de adaptar Beetlejuice?

D.K.: El primer llamado telefónico con esta idea fue en 2010 y desde entonces se empezó a gestar. Se estrenó en 2019, estuvo nominada a muchos Tony, cerró por la pandemia casi dos años y volvió con más fuerza. Volvió a ganar Tonys y ahora sale de gira con 275 funciones por EE.UU. Las canciones las vieron más de un millón de personas físicas y fueron reproducidas online más de 3 billones de veces.

P.: ¿Qué determina el éxito hoy, el espectáculo en el teatro o las redes?

D.K.: Lo primero es la cartelera y después pasó a Tik Tok, estuvo durante un año entre los tres primeros. Eran videos realizados por chicos cantando las canciones, con efectos, y eso nos mantuvo muy arriba. A diferencia de otros musicales, esta cuenta con fans como de un concierto, acá el público iba caracterizado con los personajes. De 1600 butacas, 500 estaban ocupadas con gente maquillada, por ejemplo de Miss Argentina, que es un personaje de la obra, es la reina del infierno. Parecía un recital o una línea muy Comic Con, con celebración y el público cantando de pie. Además hay humor negro, mucha risa.

P.: Se tiende a presentar obras que fueron éxito en el pasado, sea en teatro o en cine, antes que una historia original ¿por qué?

D.K.: Los dos caminos son válidos, hay éxitos que nacieron de una idea original y otras que son adaptaciones. Estas últimas surgen de la urgencia de instalar un título, lo que parece más fácil si es reconocido. Pero siempre se trata de una creación nueva porque Beetlejuice no tenía canciones. En términos de marketing, es mejor si hay ancla a una marca reconocida, entonces el desafío radica en no perder ese público que conoce el original y sumar otro. Muchas veces las adaptaciones no gustan, pasó con “Casi famosos” en Broadway, con “Mujer bonita”, con “Papá por siempre”, éxitos del cine que no funcionaron en teatro. No sobrevivieron más de cuatro meses. No hay un solo camino pero si uno tiene una buena marca hay un kilometraje allanado.

P.: En Buenos Aires vemos una tendencia a reponer éxitos del pasado como “Art”, “Casados con hijos”.

D.K.: Es una tendencia mundial y tiene que ver con la memoria emotiva. Algo que fue bueno en el pasado es tentador para los productores, sabiendo que la audiencia lo recuerda y las generaciones cambian. Pasa constantemente, “Into the Woods” volvió por 15° vez, “Funny girl” se repuso con Lea Michele, “Music men” con Hugh Jackman es un musical de hace 70 años que parece que el mundo necesita revivir, “Drácula” es otro ejemplo. Las sociedades necesitan volver a verse donde se sintieron felices.

P.: ¿Cómo ve el musical y el teatro en la Argentina?

D.K.: Habrá una oleada de musicales y me alegra que los productores se animen a desarrollar proyectos más ambiciosos, espero que el público acompañe. Hay escuela, hay desarrollo, hay un nicho para que funcione pero para que persista en cartel y sea mainstream requiere de público, inversión y producción. A diferencia de una obra de teatro, el musical no puede hacerse sin una gran inversión.

P.: ¿Cuánto cuesta hacer un musical en Broadway?

D.K.: El mío costó 22 millones de dólares, 17 cuando se lanzó prepandemia y 5 para reponerlo después. En Argentina con esa plata se compra un canal de TV. Hicimos “American idiot” con Ariel del Mastro y nos fue bien pero fue una inversión gigante que terminó en el Colon, lo hice para mostrar cómo pensamos que se hacen los musicales. Hasta ese momento los musicales eran cooperativas, esa fue una producción comercial con inversión gigantesca y funcionó. Lo mismo “Peter pan” pero es cada tanto. En Broadway hay 41 musicales simultáneos. Soy un enamorado de nuestro teatro y lo defiendo pero estamos inmersos en un país pobre donde los números son estratosféricos y las diferencias abismales. En Argentina se lucha contra el contexto argentino, y lo mismo le pasa al fútbol, la educación, las autopistas, todo incomparable. Hay un talento espectacular pero condiciones económicas y comerciales adversas. Basta comparar los teatros de Estados Unidos con 1650 butacas y funciones 8 veces por semana contra los teatros de calle Corrientes de 400 butacas con funciones de jueves a domingos. Llegará “Matilda”, un proyecto muy grande que hay que ver cómo recupera, es un mercado muy chico con una capacidad económica casi nula.

P.: Es su cuarto musical en Broadway, ¿qué proyecta para este año?

D.K.: Estoy cerrando “Ohio State Murders”, hice “American Buffalo” de David Mamet, con Lawrence Fishburne y Sam Rockwell, y si bien mi expertise está en los musicales hice obras de texto y quiero enfocarme en eso también.

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