2 de agosto 2002 - 00:00

A no asustarse y menos alegrarse

A no asustarse y menos alegrarse
La prudencia es siempre la mejor consejera, y esta semana parece no ser la excepción. Si bien se puede seguir armando un caso que sostenga la posibilidad de que nos encontremos en un mercado alcista, cada día ha sido más difícil. En el caso particular de ayer, cuando el promedio industrial se desbarrancó 2,63% para quedar en 8.506,62 puntos y el NASDAQ perdió 3,63%, hay que volcarse al hecho de que, con la merma de los precios, hubo una mucho mayor caída en el volumen operado (a niveles por debajo de lo habitual), lo que puede tomarse como un argumento de que los inversores no se encuentran dispuestos a convalidar la caída. Claro que si se repite una jornada como la de ayer, el índice de las blue chips y especialmente el de los papeles tecnológicos (que no gozó tanto de «la fiesta» de esta semana), finalizarían la semana perdiendo. En el caso del S&P 500 haría falta un retroceso de 3,73%, por lo que es más improbable que terminemos en negativo. Al momento de justificar la caída, muchos apuntaron a los malos números que reportó Exxon Mobil por la mañana, y el renacimiento del temor a que la economía no se está expandiendo como se esperaba (el ex índice NAPM, hoy ISM, y el de Gastos en la Construcción así lo sugirieron) por la tarde. Pero lo cierto es que 24 horas antes esto, o datos negativos de mucho más peso específico fueron fácilmente dejados de lado. Para peor, lo que se esperaba fuera una buena noticia, el show televisivo del arresto de dos ejecutivos de WorldCom, no sólo no mejoró las cosas, sino que fue recibido con una queda final de las acciones, rompiendo así una tendencia que lleva más de cinco ruedas consecutivas de existencia. Lo concreto es que el mes arrancó mal y que seguimos con señales mixtas.

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