20 de agosto 2004 - 00:00

Aceptan posponer con el Fondo, pero piden acuerdo con bonistas

El Tesoro estadounidense le advirtió ayer al gobierno argentino que no debe alejarse del FMI. «Este tiempo tiene que ser aprovechado para reestructurar la deuda en default», aseguró el número dos del organismo, John Taylor. Resultó la primera declaración oficial del gobierno norteamericano tras la determinación anunciada por Roberto Lavagna (en realidad, obligada por la dureza del propio Fondo) de dejar en suspenso el acuerdo hasta fin de año. Queda claro que para Washington la decisión debe ser transitoria y que estos meses tienen que ser aprovechados para avanzar en la salida del default. El peor escenario para la Argentina, y esto lo temen en los Estados Unidos, es llegar a fin de año sin el problema de la deuda resuelto (en caso de alto rechazo de la oferta).

John Taylor, No 2 del Tesoro de EE.UU., pidió que la Argentina avance en reestructurar la deuda.
John Taylor, No 2 del Tesoro de EE.UU., pidió que la Argentina avance en reestructurar la deuda.
El subsecretario del Tesoro estadounidense para Asuntos Internacionales, John Taylor, recomendó ayer a la Argentina concluir «pronto» la reestructuración de la deuda. Al mismo tiempo, le aconsejó mantenerse bajo estrecho contacto con el FMI, a pesar de la suspensión del acuerdo hasta fin de año.

«Es muy importante que la Argentina avance en la reestructuración de la deuda y deje atrás el acuerdo (con los acreedores) porque eso le permitirá crecer de manera más sostenida», sostuvo Taylor en diálogo con periodistas extranjeros en Nueva York y en videoconferencia desde Washington.

El número dos del Tesoro confirmó la posición de Estados Unidos de mantenerse al margen de la negociación que la Argentina mantiene con los acreedores. Y si bien le recomendó al FMI que haga lo mismo, también destacó la necesidad de que se mantenga el contacto permanente con la Argentina,
más allá de la suspensión del acuerdo firmado en setiembre del año pasado.

Esta fue la primera declaración pública de un funcionario del gobierno estadounidense tras la decisión anunciada por Roberto Lavagna de dejar en suspenso hasta fin de año el compromiso con el FMI. La postura de Washington no deja lugar a errores: permite que se posterguen las revisiones, pero sólo si al mismo tiempo se acelera la reestructuración de la deuda.

Estas son las principales declaraciones que Taylor dejó sobre la situación argentina:

• Esperamos que el aplazamiento del acuerdo con el FMI les dé la oportunidad de negociar con sus acreedores y llegar a una buena solución.

• Deseamos que a la Argentina le vaya bien en negociar esto pronto, los alentamos a trabajar con los acreedores en una manera que sea transparente y abierta y clara para la gente. Esperamos que esto sea lo que suceda.

• El acuerdo con los acreedores privados está en el interés de la Argentina y de la economía mundial para que el país pueda seguir creciendo.

• La Argentina debe mantenerse en estrecho contacto con el FMI. Aunque las negociaciones informales bajo la tercera revisión serán pospuestas hasta más avanzado el año, un compromiso continuo es importante.

• El programa con el FMI es un buen marco y a la Argentina le conviene cumplirlo. Pero es importante para Estados Unidos destacar las ventajas de que esto sea solucionado para los argentinos y la gente de la región, y no meterse en el medio.

• Lección

Taylor evitó conceptos elogiosos sobre la situación argentina. Sí, en cambio, ponderó a otros países de América latina. «Una lección que otros países pueden aprender de Chile, México y Brasil es que si siguen sus políticas conseguirán reducir las tasas de interés.» E instó al presidente venezolano, Hugo Chávez, a emular a estas nagociones con el objetivo de conseguir una mejora de la economía. Sin vueltas, le recomendó que abandone el estilo « intervencionista o de orientación gubernamental» para pasar a un esquema basado en «economía de mercado».

Por otra parte, el funcionario estadounidense no se mostró preocupado por los efectos que la suba de tasas podría tener en los países de la región. «No se verá un aumento en los diferenciales (de riesgopaís) tan grande como muchos habían pronosticado o temido cuando las tasas de interés empezaron a subir en los países industriales.»

«Puede que las tasas de riesgo de los países latinoamericanos no se mantengan tan bajas como hasta ahora -agregó- pero ciertamente no a niveles que causen tensiones significativas dentro de la economía mundial».

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