Acreedores: "Somos parte de la solución, no del problema"
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José Angel Gurría
Periodista: ¿Cómo ve la complicada negociación del FMI con la Argentina?
José Angel Gurría: Es evidente que la decisión de Köhler es un factor que complica las cosas. Entre otras cuestiones, se está discutiendoqué rol tendrá el comité global en las negociaciones. Creemos que, una vez que se entienda que nuestro papel es constructivo, se van a facilitar las cosas y la negociación con los acreedores será mucho más eficiente.
P.: ¿Por qué cree que hay tanta resistencia por parte del gobierno por reconocer al GCAB?
J.A.G.: Hasta ahora, el comité GCAB ya se reunió un par de veces y tengo la impresión de que ha recibido un reconocimiento mucho más generalizado. Se entiende mucho mejor quiénes somos y que estamos en condiciones de iniciar un proceso de negociación, ya que están todos los elementos listos para hacerlo. Por eso, la negativa a seguir conversando a través de los grupos consultivos, porque es una etapa superada en el proceso que desarrolló el gobierno tras el default. Hay que tener en cuenta que todos los integrantes del comité global estuvieron en su momento en los grupos consultivos.
P.: Pero en el gobierno aseguran que el comité global se arroga una representación que en realidad no tienen.
J.A.G.: Es imposible que un cuerpo pueda representar a todos los bonistas. Nosotros incluso invitamos a los fondos de pensión argentinos a sumarse, pero fue el propio gobierno el que dijo que mantendría con ellos una negociación separada. O sea, que la posición oficial es la de no favorecer la concentración de bonistas. Pero un tema central que debe tenerse en cuenta es que nadie puede formar parte del comité global si le inició acciones legales al Estado argentino para cobrar la deuda. No es el método que elegimos.
P.: ¿Por qué para el gobierno argentino debería ser aconsejable sentarse a negociar con el comité global?
J.A.G.: Es una enorme ventaja, porque ayuda a resolver el problema de la atomización de los bonistas. Cuando a mí me tocó negociar el plan Brady con México, los acreedores eran 500 bancos. Hoy la Argentina tiene que lidiar con 500.000 pequeños bonistas.Y nosotros le ahorramos el trabajo de juntarlos, lo cual deberán hacer de una u otra manera.
P.: El FMI también fue muy firme a la hora de exigirle al gobierno que se siente a negociar.
J.A.G.: No es un capricho, sino que forma parte de la política del FMI del denominado «lender into arrears», es decir, de qué forma se sostiene un acuerdo con un país en default.Y aquí se exige que el gobierno involucrado desarrolle de buena fe negociaciones con los acreedores para salir de esta situación. Claro que hasta ahora todo lo que ha hecho el gobierno es un deliberado esfuerzo por no iniciar las negociaciones de buena fe o, al menos, por alargar el proceso.




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