París - A diferencia de algunos políticos, los banqueros centrales reunidos en Basilea no usan la dialéctica o retórica, esa técnica de argumentación cuya sola finalidad es obtener la victoria sin preocuparse por la verdad.
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Ese arte sofisticado de la controversia en el discurso no entra en la soledad del pensamiento de estos seres razonables. Por el contrario, sí y mucho cuenta la lógica que es la ciencia del pensamiento, del método de la razón pura. Es decir, reflexionan, meditan y calculan.
Ayer por la mañana, Malcom Knigh, gerente general del Banco de Ajustes Internacionales, dijo que es un tema de real preocupación la salud de los bancos de primera línea, tanto en Europa como en los Estados Unidos.
Y no excluye que algunos de ellos procedan a importantes depreciaciones de activos, inquietándose por un nuevo racionamiento y una constricción del crédito que ello traería aparejados.
Asimismo, llamó la atención la fuerte reprimenda pública del ministro de Economía alemán, Michael Glos, a su colega de finanzas Peer Steinbrück, quien en un nota publicada en el semanario «Der Spiegel» requirió al Banco Central Europeo no subir sus tasas de interés.
Michael Glos, muy influyente entre los conservadores de la Unión Cristiana Demócrata (CDU), retrucó que los hombres políticos -Steinbrück es el vicepresidente del Partido Social Demócrata, SPD- harían bien de cuidarse de dar consejos al Banco Central Europeo, subrayando que la inflación se encontraba a niveles «verdaderamente inquietantes, pues llegó en junio a 4% en ritmo anual en la zona del euro, dos veces superior al plafón bajo el cual el Banco Central Europeo podía contenerla».
Apoyo
El ministro de Finanzas alemán encontró rápido apoyo en Christine Lagrade, ministra de Economía de Francia, que lo felicitó por esas declaraciones a la prensa, señalando a su turno «la gran diferencia con los Estados Unidos, en donde las tasas están a 2% y en la zona del euro se encuentran al doble».
En esta asamblea general anual del Banco de Ajustes Internacionales (BRI) en Basilea, Martín Redrado, presidente del BCRA, declaró: «Nosotros constatamos tiempos muy difíciles para la economía mundial». Agregando: «En particular en el sector financiero, asistiremos a la segunda ola de turbulencias, ahora que la disminución de la actividad va a tocar al crédito al consumo. Navegamos en zonas inexploradas».
Para los banqueros centrales, la palabra y la razón son inseparables, y lanzaron un severo llamado de atención contra la inflación, subrayando que la suba de precios energéticos era un peligro tanto para los países ricos como para los países pobres. El nivel inédito de u$s 143 el barril está en Suiza en todas las mentes.
El ministro qatarí del Petróleo, Abdallah al Attiyah, estimó que los mercados petroleros están sobreaprovisionados. Los países consumidores reclaman un neto aumento de la producción.
Por otro lado, a raíz de la muy fuerte depreciación de sus activos, los bancos estadounidenses solicitarían inversiones por decenas de billones de dólares para reforzar sus fragilizados balances.
La Reserva Federal no quiere descorazonar y menos aún rechazar a los candidatos al salvataje. Desea favorecer tales encuentros y compromisos por parte de sociedades de inversiones -como los fondos private equity- que estarían dispuestas a responder al llamado. Sin embargo, constricciones y límites reglamentariosatenúan la tracción de los inversores.
En efecto, la participación de un actor no bancario está limitada a 9,9% o a 24,9% si el inversor se compromete ante la Reserva de los Estados Unidos a no ser más que un accionista pasivo. Por encima de esos porcentajes, el inversor debe asegurar un holding bancario que estará sometido a la directa y exhaustiva supervisión de la Fed.
Algunos indican que «el capital es el principal ingrediente ausente del sistema bancario» y los inversores no dejarán de responder a todo esfuerzo de liberación.
Pese a todo, se comprueba un diálogo constante entre ellos y la Reserva Federal para modernizar las reglas y alzar las barreras a la inversión. Se trata de una reflexión para que sea más clara la reglamentación.
Los inversores, como se sabe, a raíz de las minusvalías latentes son reticentes a participar en estas recapitalizaciones bancarias.
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