Thomas Shannon habló ayer en el Council of Americas antes
de reunirse con Cristina de Kirchner. Dijo que EE.UU.
busca socios estratégicos.
Tom Shannon, subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, fue sin dudas el orador más esperado de la jornada que organizaron ayer la Cámara Argentina de Comercio y Council of the Americas, y que convocó a unos trescientos empresarios y políticos.
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Los más informados ya sabían que Shannon reservaría la munición gruesa para su encuentro de horas después con la presidente Cristina de Kirchner, y que su exposición no traspasaría los límites de lo académico eludiendo tocar la relación bilateral. Así fue; sin embargo, dejó algunas definiciones que merecen repetirse:
Estamos viviendo un tiempo que marca el fin de las ideologías en las Américas pos-Guerra Fría; se verifica una convergencia de intereses y valores compartidos en la región;
Estados Unidos busca socios estratégicos, pero también paciencia estratégica, que consiste en respetar los procesos de transición para ayudarlos y no para interrumpirlos o corromperlos.
América latina es la región diplomáticamente más competitiva del mundo; ya no es un área exclusiva de Estados Unidos, y para competir tenemos que estar presentes por los desafíos a la seguridad nacional que tenemos en otras partes del mundo.
La próxima elección en mi país nos obligará a repensar cómo nos relacionamos con el mundo. La base que construyó George Bush es muy sólida; invirtió más recursos, hizo más visitas, invitó más mandatarios de la región que ningún otro presidente, salvo quizás John Kennedy con su Alianza para el Progreso. Triplicó la asistencia financiera, firmó diez tratados de libre comercio; reconocemos que el ALCA se enfrió en Doha, pero no abandonamos la idea de seguir construyendo relaciones comerciales con socios que quieren trabajar con nosotros.
Auditorio
Si bien el Salón Dorado del Alvear Palace Hotel estuvo colmado bien temprano en la mañana para escuchar al jefe de Gabinete, Sergio Massa, y al presidente del Banco Central, Martín Redrado, luego quedó semivacío para volver a llenarse con el cierre a cargo del funcionario enviado por Washington.
Por eso, no fueron muchos los que escucharon a John Welch, ex director gerente senior del banco de inversión Bear Stearns, quien a pesar del negro presente de esa entidad (debió ser rescatada por la Reserva Federal y el JP Morgan porque quedó al borde de la muerte en la crisis de las hipotecas subprime) se animó a lanzar que «los países en desarrollo no van a salir indemnes de la crisis internacional: los commodities acumulan una caída de 25% desde junio y todavía no se vé cuándo darán la vuelta». El banquero agregó que «América latina es la región más vulnerable del planeta, y la Argentina está entre los países en mayor riesgo por su exposición al valor de los commodities, junto con Venezuela y Ecuador».
A su turno, el embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne -después de recordar que «la Argentina es importante para nuestro país; es un socio importante en la región y lo ha sido por muchos años»-, dijo que «los argentinos están cada vez más preocupados por la violencia y los delitos en las calles relacionados con el comercio de drogas así como también por el daño insidioso causado sobre los jóvenes por las drogas, como la sustancia altamente adictiva conocida como paco.»
Agregó que estaban «preocupados» por «el rápido crecimiento del comercio ilegal de efedrina y otros precursores químicos», y adelantó que se está ampliando la cooperación bilateral para combatir el tráfico de drogas.
Como parte de la verdadera cruzada que encara el diplomático para mejorar la imagen de su país en la Argentina, reiteró que aquí actúan «más de quinientas empresas estadounidenses que emplean a unos 155.000 argentinos».
Por su parte, Héctor Timerman, embajador en Washington, admitió que «la relación económica con Estados Unidos es desafiante y compleja, y debe ser madura y pragmática.» Se ufanó de que antes de la crisis «Estados Unidos tomó medidas impensables hace algunos años».
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