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16 de octubre 2008 - 00:00

Aéreas preocupadas por un impuesto a turistas

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La JURCA, la entidad que reúne a las principales aerolíneas que operan en la Argentina, emitiría en las próximas horas un comunicado advirtiendo los efectos negativos que tendrá sobre el turismo receptivo el decreto sancionado el viernes pasado, que obliga a los viajeros provenientes de Estados Unidos, Australia y Canadá a pagar fuertes sumas en dólares para ingresar al país. La propuesta de JURCA sería incrementar en uno o dos dólares la tasa de embarque en las terminales aéreas argentinas para todos los viajeros, con lo que se recaudaría un monto similar al que se espera obtener con la nueva tasa.

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La medida apunta a establecer una reciprocidad con esos tres países, que obligan a los ciudadanos argentinos a pagar cifras que van de los u$s 100 a los u$s 131 para otorgarles la visa indispensable para ingresar a sus territorios. Si bien los pasajeros no deberán pasar por el consulado argentino para gestionar una visa -algo que sí aplican Brasil y Chile con el mismo argumento de la reciprocidad- tendrán que abonar en pesos al tipo de cambio del día en el mismo aeropuerto una suma equivalente a la visa que cobran sus países de origen.

El inconveniente administrativo parece ser doble: los viajeros deberán cambiar sus divisas por pesos en la sucursal del Banco Nación que se habilite al efecto y recién después oblar la gabela para ingresar al país. No parece probable que en puestos fronterizos terrestres la entidad bancaria vaya a instalar una agencia de cambio, por lo que queda preguntarse qué harán los gendarmes con ciudadanos de esos tres países que lleguen a la Argentina en auto y desde Brasil, por caso.

Sin embargo, la preocupación de JURCA pasa por el efecto desaliento que provocará tener que pagar u$s 520 por una familia tipo sólo para entrar a la Argentina. « Muchos estadounidenses cambiarán de destino: se irán a México, el Caribe o Europa. E incluso a Brasil, que tiene un atractivo extra -por historia, por imagen- que la Argentina recién estaba comenzando a construir», dice el alto ejecutivo.

El impacto será exclusivamente sobre el turismo, porque a los viajeros por negocios la tasa se la pagará la compañía que lo hace venir a la Argentina. No queda claro además en el decreto si esta tasa se pagará por única vez o cada vez que el viajero ingrese al país.

Las visas que entregan las embajadas de Estados Unidos, Canadá y Australia tienen duraciones que varían de acuerdo con factores que van desde el perfil del viajero hasta los vaivenes políticos internos, pero en todos los casos son por varios años y con derecho a múltiples ingresos a sus territorios. La gabela impuesta por decreto la semana pasada no parece prever esos mismos beneficios.

Tampoco quedó claro qué sucederá con los pasajeros de los cruceros de lujo que arriban al puerto de Buenos Aires. Hasta ahora esos viajeros se bajan del barco y hasta duermen en algún «cinco estrellas porteño» luego de dejar fuertes sumas en compras y restoranes. Si se los obliga a pagar u$s 131 sólo para descender del barco seguramente permanecerán en sus camarotes y mirarán Buenos Aires desde las cubiertas de la embarcación.

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