Aeropuertos quiere canon variable por los pasajeros
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«Lo que pedimos en la renegociación es muy simple: un canon mínimo -$ 41 millones por año-y un porcentaje sobre la cantidad de pasajeros que pasen por los aeropuertos. El contrato original se hizo con una proyección de 27 millones de pasajeros; este año esperamos cerrar con apenas 11 millones. Pero todo el contrato está calculado en base a esos 27 millones, que no llegarán porque el país cambió, pero el mundo -después del 11 de setiembre-también», se encrespa Gutiérrez.
La «conexión armenia» es el primer paso de lo que aspiran sea una «cadena» de aeropuertos propios. «Con Bulgaria firmaremos una carta de intención de 20 de setiembre, para constituir una sociedad mixta en la que nuestro grupo tendrá 65% del capital y el gobierno búlgaro el restante 35%», adelanta Gutiérrez.
Cuando se refiere a «nuestro grupo» está hablando de un holding que integrará Eurnekian, sus socios en AA 2000 (la italiana SEA), las estadounidenses Lockheed y MIT Research -desprendimiento de esa universidad-y Airways New Zeland, entre otros, sobre el que el empresario argentino tendrá el control. «La empresa se constituyó hace dos meses, y se llama AIA (American International Airports). AA 2000 no tiene nada que ver, porque por estatutos su única actividad permitida es administrar los 31 aeropuertos concesionados», aclara.
La flamante AIA está «mirando» los siguientes negocios, cuenta:
«En Rumania estamos reuniéndonos con el gobierno, y estamos cerca de firmar una carta de intención similar a la búlgara»;
«Haremos una primera visita a Croacia en setiembre»;
«Vinieron a vernos de Kiev (Ucrania), de Tibilisi (Georgia), de Kazajstán, de Eslovenia, del Líbano y de Túnez. Estamos estudiando todos esas posibilidades»;
«Queremos también expandirnos en la región: Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Chile y Colombia. Brasil, en cambio, nos parece un mercado demasiado complicado».
La idea no es sólo ocuparse de la administración y operación de aeropuertos, sino «constituir zonas francas: en Armenia ya la tenemos y en Bulgaria lo contempla la carta de intención, destinada al mantenimiento de aviones», revela Gutiérrez.
La euforia que demuestra el ejecutivo al hablar de los proyectos de su corporación se ensombrece al explicar su ríspida relación con el gobierno. «No pueden compararnos con otros grupos: nosotros llevamos pagados 85% de los cánones, y destinamos $ 1 millón mensual para mantener el ORSNA (el órgano de control del sistema aeroportuario). La Ley de Emergencia se dictó para renegociar tarifas, no cánones, y por eso quedamos excluidos y fuimos objeto de otra norma diferente.»
Según Gutiérrez, «lo que debemos equivale casi a lo que nos incumplió el gobierno. Pero no quiero hablar de eso: está en manos de la Justicia y nos avendremos a esa decisión. El ORSNA actuó judicialmente y el juez dictaminará cuánto debemos».
El ejecutivo dice que «en ningún lugar se habla de cuánto nos debe el gobierno: a la fecha hay 274 áreas en los aeropuertos que aún no nos han entregado».
Respecto de los cuestionamientos del organismo de control sobre las inversiones realizadas por AA 2000, el empresario se defiende: «Tomemos el caso Aeroparque: hace cuatro años se viene hablando si se va o se queda. A nosotros, particularmente, nos hubiera convenido que se cerrara y concentrar todo en Ezeiza, que hoy -por la situación global y la argentina-está subutilizado. Pero hasta tanto se decida, si no hubiéramos invertido en Aeroparque hoy habría colapsado. Lo mismo pasó con la pista principal de Ezeiza: nos cuestionan que pusimos u$s 20 millones, y si no lo hubiéramos hecho habría quedado inutilizada en dos años. Pusimos la plata donde pensamos que hacía más falta, y no donde decía el plan original, hecho con datos por lo menos dudosos. No nos cuestionan haber invertido de más, sino haberlo hecho en áreas distintas a lo previsto en los pliegos».



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