El clima está decididamente agravando la crisis energética. Ayer la temperatura mínima fue de 5° 7, apenas siete días después de que la sensación térmica había llegado a 36°. Si con el calor de marzo y de la primera quincena de abril, la demanda de electricidad había llegado a niveles récord, desde este lunes, por el frío, hay un consumo inusual de gas por parte de los hogares para esta época del año, lo que aumenta la cantidad de suministro interrumpido a la industria y generadoras eléctricas. Se estima que hoy, como consecuencia del aumento de la demanda de gas, la restricción de la oferta superará los 13 millones de metros cúbicos por día. Esto es un poco menos de los 15 a 18 millones que, se estima, faltarán en el invierno.
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La diferencia es que ahora falta gas, porque los yacimientos se están preparando para los días más fríos, y cuando llegue el invierno faltará capacidad de transporte en los gasoductos, que tienen un techo de 125 millones de metros cúbicos diarios. En ese momento, también faltaría gas en algunas jornadas, porque las petroleras no creen que puedan llenar los gasoductos todos los días del invierno.
La temperatura ideal para ahorrar energía estaría entre 15° de mínima y 23° de máxima, porque es la que no requiere ni calefacción ni aire acondicionado. Pero esa temperatura otoñal por ahora no se dio en forma persistente y, por el contrario, se pronostica que hasta el viernes la mínima estará por debajo de 13°, tope a partir del cual los consorcios encienden las calderas, y el sábado la sensación térmica sería inferior a los 8°.
A este problema de la temperatura se suma la sequía en Salto Grande, que es la más importante de los últimos 25 años, y la escasa hidraulicidad en Yacyretá y en las represas de la zona del Comahue, lo que obliga a usar más centrales térmicas que usan gas o combustible líquido como sustituto.
Un dato llamativo es que el gobierno, al no admitir que hay crisis energética, tampoco comunica los problemas climáticos. El secretario de Energía, Daniel Cameron, que habló de la crisis ante legisladores la semana pasada, parece ser apartado de la toma de decisiones, mientras que el presidente del Enargas, Héctor Formica, terminará su mandato en junio, y en apariencia, no se le autorizará una extensión, en el peor momento del año, por sus divergencias con la óptica oficial acerca de la situación energética.
Por otra parte, hoy llegará a Buenos Aires el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, para cerrar el acuerdo gasífero por el cual ese país le venderá a la Argentina 4 millones metros cúbicos de gas por seis meses, a partir de la fecha de mayo en que Repsol YPF termine de reparar el gasoducto que conecta ambos territorios. De todas formas, sigue habiendo oposición de movimientos indigenistas y de izquierda a la operación, por lo cual todavía no hay seguridad de contar con ese volumen de gas que serviría para abastecer a las provincias del Norodeste.
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