Ahora, reducen los límites de compra
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• Cuánto gasta: si el cliente tiene un límite de $ 1.000, y su promedio de gasto mensual ronda los $ 250, no tiene sentido -en una coyuntura en que el dinero es un bien caro y escaso- mantenerle un límite muy por encima de sus necesidades.
• Cuánto la usa: en la Argentina hubo un tiempo -no demasiado lejano- en el que los bancos emitieron decenas de miles de tarjetas «no solicitadas» (notablemente, las que acompañaron a los planes-sueldo cuando se empezó a percibir salarios a través de entidades financieras). Muchos de esos plásticos quedaron inactivos, por lo que -de nuevo- no se justificaría hoy conservarles límites artificialmente altos.
• Cómo paga: si el cliente incrementó peligrosamente sus saldos impagos, aun cuando no haya entrado en mora, en la actualidad la entidad tiende a reducir ese riesgo crediticio por el sencillo expediente de decirle: «Desde hoy puede gastar 50% menos por mes». La posibilidad de que ese usuario efectivamente caiga en incumplimientos es menor, y si lo hace el perjuicio al banco también se achica.
«Además de lo que tiene que ver con los clientes, del lado de los bancos la tasa está relativamente barata: se está cobrando 40% a 45% mensual por financiación de saldos de compras con tarjeta, cuando -por caso- el Estado toma créditos a 95% mensual. Lo lógico es que traten de prestar lo menos posible a una tasa que podría ser hasta peligrosa si se dispara la inflación», dice una fuente del mercado. «O sea, puede pasar que un cliente tradicionalmente utilice la mitad de lo que tiene asignado, pero ante una explosión inflacionaria corra al supermercado y gaste hasta el límite; el costo lo pagará alguien, y podría ser la entidad emisora.»
Las entidades ya habían tomado otras medidas para tratar de minimizar los efectos del caos económico que vive el país; hasta antes del fin de la convertibilidad asumían el costo financiero de liquidarles los cupones a los comerciantes tres días después de producida la venta, y cobrarle al cliente recién a los 29 días. Eso se acabó desde principios de año: los plazos de pago a los comercios se estiraron, y hoy se cobra (al cliente) y paga (al comerciante) casi de manera simultánea.
Según pudo saber este diario, los recortes más importantes estarían produciéndose en las tarjetas American Express y Diner's; la incidencia en las otras marcas -si bien existe- sería menor.




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