Nunca es bueno quedar fuera de las tónicas generales, en un mundo donde todo se eslabona. Y el quedar descolocado con la dirección que se lleva es una triste confirmación, de haber pasado a ser un «mercado marginal». Si bien hay un fugaz triunfo en días como el de ayer, donde existió un desplome terrible y verdadera reiteración de «rueda negra» para los índices de Wall Street (ver columna de enfrente), Buenos Aires casi hasta podía haber dado el campanazo de resultar positivo. Quedó ahí, acaso por vergüenza, pero con una merma de solamente 0,8%, mientras las pantallas traían las bajas que cubrían desde Nueva York hasta toda Europa y con réplicas en la región. Una fecha, ciertamente, funesta en Bolsas.
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Cada vez se vienen tratando de juntar mucho más, dos variables que tendían a distanciarse en favor de las acciones. Si bien el dólar tomó un lecho y se quedó rondando, la cartera básica Merval había intentado superarse y alejarse de una valuación «100», en términos de moneda fuerte. Con lo de ayer, ya en los «368» puede decirse que se han calzado nuevamente y es como que todo debe volver a iniciarse. ¿Hacia dónde tomará, a partir de la nueva caída mundial, el listado de papeles argentinos? ¿Conseguirá pasar inadvertido, sacando el mejor partido de estar fuera del circuito? Parece novela de suspenso, pero es entretenimiento puro: lo que preocupa es el fondo del país, la realidad de estar cada vez más abajo...
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