Curioso juego de acercamientos, donde el Merval se coloca en situación de abordaje y recibe una ola de ventas que lo aleja nuevamente de la posibilidad. No faltaba mucho, aún con precarios volúmenes, pero en la víspera no se reiteró el paso adelante: sino que marcó un retroceder de 1% y que lo colocó en los 973 puntos, perdiendo el contacto directo con la cumbre. Habiendo llegado a un máximo de 994 puntos, ya los 1.000 puntos estaban al alcance la mano. Pero pareció que se habían estirado demasiado las posibilidades reales, pagando precio por ello. El mínimo y el cierre quedaron casi en línea, haciendo un dibujo poco halagüeño -a la inversa del miércoles- y confirmando ese venir de mayor a menor, con aparición numerosa de «piqueteros» de las ventas.
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No está mal nominar a los vendedores actuales, como símil de «piqueteros» bursátiles: que surgen cuando la ruta parece despejada, invaden con órdenes, bloquean el paso y obligan a retroceder y buscar otro camino. La ruta a los 1.000 se vio ayer nutrida de tal tipo de impedimento, para concluir en los 973 y con $ 36 millones para acciones, con solamente $ 3 millones en certificados. Bastante ritmo, para lo que es la realidad actual, el mercado no se negó a vender a pesar del retroceso y hubo una plaza clave, en baja, como Grupo Galicia que decreció en torno de 2% y dando el elemento principal a la caída del Merval. Semana que parecía ir directa a la cúspide, se vio perturbada ayer, y los bloqueos obligan a buscar la senda.
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