Para The Economist, Alberto Fernández "no tiene plan"

Economía

La revista británica sostiene que está débil y errático, y que va "muddling through" (expresión asimilable al "vamos viendo").

En duro editorial, el medio The Economist definió “el presidente argentino sin plan” a Alberto Fernández, al sostener que está débil y errático, y que va “muddling through” (expresión asimilable al “vamos viendo”). Además, lo acusa de querer aprovechar la muerte de Diego Maradona para levantar su imagen.

The Economist destaca que, a contramano de medidas sanitarias previas, Alberto Fernández dispuso que el féretro de Maradona se exponga en la Casa Rosada. “Como el presidente, Diego fue un partidario del peronismo, el movimiento nacionalista y populista de la Argentina”, afirma. Pero cuando, con millares de fanáticos haciendo cola, el acceso al velorio se cortó, “sobrevino el pandemónium”.

Para el medio, la búsqueda de popularidad de Alberto Fernández es un signo de debilidad y el desorden del funeral que organizó es similar al de la economía argentina.

Asimismo, consideró que el aislamiento por la pandemia aumentó niveles de aprobación, pero “demoró, más que prevenir, un grave brote de Covid-19; la Argentina está entre los diez países con más muertes en proporción a su población”.

The Economist destaca como el "principal logro" de la gestión de Alberto Fernández el acuerdo con los acreedores externos para restructurar la deuda de u$s65.000 millones, pero advierte que esto no restableció el acceso de la Argentina a los mercados internacionales ni la confianza en el peso, al punto que el dólar libre es hoy casi el doble del tipo de cambio oficial.

También sostiene que tras ese acuerdo ahora demora el que queda pendiente con el FMI, y alerta por la emisión de dinero y la caída de la economía. Para la revista británica “la recuperación será lenta”.

Según críticos, sigue el texto, el gobierno no tiene plan económico y deambula entre posiciones pragmáticas y populistas. Como ejemplos, cita su proyecto de intervenir y expropiar Vicentin, del que después desistió, y un impuesto a la riqueza, “de hasta 3,5% sobre gente con activos por más de u$s2,3 millones (al tipo de cambio oficial)”.

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